22 oct 2010

Hoy es un día especial



(Detalle de las flores que cuido y que alegran mi balcón)


LEY DEL TIEMPO

A mis 31


Es curiosa en la vida

la percepción del tiempo:

siendo niña, ni siquiera existía;

cuando joven, su suceso era lento.


Hoy, ya mujer que carga con su sombra,

certifico el frenético latido

que imprime a su carrera.

Con esa misma furia

de este ahora que cumple treinta y uno,

modelo los principios de todo mi futuro

y sello los finales de los viejos pasados.


Nel mezzo del camin

canto el giro del mundo,

agradezco las alas que hasta aquí me han traído,

y rezo al dios diverso que reina cada día

por que queden muy lejos huracanes de muerte

y conserve en las manos, renovado el milagro,

el azul de la vida.



Gracias: por las felicitaciones, por los regalos. Por estar.

6 oct 2010

Clásicos impopulares



A menudo me pregunto qué nos mueve, ahora, a rechazar a ciertos clásicos de la literatura que nos acompañaron en la infancia y perseveraron en la juventud. Hace poco me mordí la lengua mientras asistía al sacrificio crítico de Julio Verne, un autor al parecer poco apto para las nuevas hornadas de alumnos de nuestros institutos. Me dolió como si un extraño viniera a decirme que mi bisabuelo no sabía contarme los cuentos que me contó y que aún habitan mi imaginación. Me recuerdo sujetando en mis manos Viaje al centro de la tierra y acompañando en la caída a Axel. Fue una experiencia frenética, de la que me queda esa curiosidad por las piedrecitas que adornan las playas de Almería, con sus colores fascinantes formando un mosaico natural. Puedo observarme adentrándome en la selva o llevando sobre mi hombro a Viernes, sobreviviendo cual Crusoe en la isla desierta de mi pueblo en aquel verano interminable. Por no hablar de los tesoros buscados, de las ochenta vueltas que pude dar al mundo en un solo día. De subir a la Luna -¿habré bajado completamente de ella?-.

Al fin, la lectura es un huracán de bendita subjetividad, un torbellino de emociones, un gozo intransferible. Porque la imaginación puede asustar a quienes, extraviados en los albores de su edad tardía, ya perdieron las riendas de ese caballo fascinante que es metáfora de la libertad.

Nos salva la gramática de la fantasía, la morfología de la creatividad, la sintaxis de la utopía, la insubordinación de los sueños. Por suerte.

2 oct 2010

La noche de los tiempos (I)



“Hace falta ambición para que se cumplan
los deseos: no puede uno dejar que la incredulidad
y la desgana lo carcoman por dentro”
A. Muñoz Molina, La noche de los tiempos,
Barcelona, Círculo de Lectores, 2009. Pág. 54.


En otros tiempos ubicados en la noche de mi juventud sentí algo similar a lo que ahora no me esperaba: la emoción de leer una novela conteniendo el aliento. Claro que disfruto con la lectura, pero lo que es atraparme, como si con un puño me cogiesen desde dentro, eso sólo me sucede de cuando en cuando. Es una pasión difícil de explicar a quien no la haya sentido. Antaño se lo he debido a Stendhal, Flaubert, Melville, Clarín, García Márquez… Hoy se lo debo a Muñoz Molina y a la colosal historia narrada en La noche de los tiempos.

Versa sobre un triángulo amoroso que ha de resolver su idilio en medio del estallido de la Guerra Civil Española. La posición neutral desde la que se sitúa el narrador, sin haber hecho juicios (con lo fácil que es ponerse de cualquier bando tratándose de este tema), y la intensidad de las fotografías de esas almas que deambulan por los escenarios matritenses y neoyorquinos me han fascinado. No es sólo la intriga, sino la descripción del alma humana, a la altura de los grandes clásicos: las pasiones, los miedos, la alegría, el horror… Todos son sentimientos que pueden darse en el mismo personaje, en la misma persona y en tan sólo unos meses: se puede recuperar la juventud y alcanzar la vejez casi sin notarlo en un tiempo solapado.

Si alguien está dispuesto a no dejar de respirar hondo durante tres páginas seguidas -que es la longitud que tienen la mayoría de sus párrafos-, si alguien quiere comprender qué es amar con toda la complejidad de una triple perspectiva para dejar de juzgar, si quiere comprender lo difícil que es tomar decisiones (que algo así debió de ocurrir también en la relación de Pedro Salinas con Katherine Whitmore), si alguien quiere vivir el escenario atroz que debe de ser cualquier guerra –todos pierden en la contienda-, si alguien quiere saber qué es fanatismo, qué es derrota, qué es esperanza, qué es humildad, qué es decepción, qué es amor; entonces, que ese alguien se siente despacio y con la página en blanco del alma para viajar a 1936.


La música viene de la mano del praguense Antonín Dvorák:
http://www.youtube.com/watch?v=-ENf4VEhI40&feature=fvw

22 sept 2010

Buon ascolto

Esta canción.
Porque me gusta.
Porque me pone de buen humor.
Porque no hace falta motivo, ¿o sí?
Sólo hay que escucharla con los ojos cerrados para soñar.


13 sept 2010

Definición del viaje (de la vida)


A mi querido Javi R.


PEREGRINO


¿Volver? Vuelva el que tenga,

Tras largos años, tras un largo viaje,

Cansancio del camino y la codicia

De su tierra, su casa, sus amigos,

Del amor que al regreso fiel le espere.


Mas, ¿tú?, ¿volver? Regresar no piensas,

Sino seguir libre adelante,

Disponible por siempre, mozo o viejo,

Sin hijo que te busque, como a Ulises,

Sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.


Sigue, sigue adelante y no regreses,

Fiel hasta el fin del camino y tu vida,

No eches de menos un destino más fácil,

Tus pies sobre la tierra antes no hollada,

Tus ojos frente a lo antes nunca visto.


Desolación de la quimera, Luis Cernuda


***


Mi comentario al poema:

¿la realidad o el deseo?


Barquito de papel...


10 sept 2010

Año nuevo, ¿vida nueva?



Desde hace años -demasiados- mis años no comienzan en enero, sino con el nuevo curso escolar. Éste no está siendo diferente: agradezco que me nazca la ilusión renovada de saberme frente a unos adolescentes a los que con todas las herramientas que las palabras y la música y el arte ponen a mi alcance, intentaré agitar. No consiste en que aprendan muchas cosas, sino en suscitarles la curiosidad por aprender algunas. No se trata de lecciones magistrales, sino de hacerlos mirar la vida con ojos inquietos para que sean capaces de sorprenderse por hechos casi invisibles. No busco grandes mentes, sino “personitas” que se están formando y que esculpirán un futuro tal vez mejor.

Desde hace años -demasiados- mis primeros días de curso escolar son siempre un manojo de nervios: este año, como aquel en el que mi madre me dejó en el aula de preescolar con una trenza y un babi azul (no me gustaba el rosa), me enfrento al acontecimiento con un gusanillo que me recorre el estómago, casi feliz de que todo se produzca de nuevo. Y consciente de que este año, casi tanto como entonces, casi tanto como el pasado, mi vida cambia al ritmo de cada página explicada y de cada poema medido.

Desde hace años -algunos menos- me sorprende que este centro de enseñanza que me habita y que yo habito pueda aún depararme antiguas ilusiones junto a los primeros atisbos de incredulidad y escepticismo. Ha de ser este lado de la mesa; o ha de ser la madurez, que, sospecho, cada año me toca más de cerca.

17 ago 2010

Magia y milagro


Mar eterno

Digamos que no tiene comienzo el mar
Empieza donde lo hallas por vez primera
y te sale al encuentro por todas partes

Jose Emilio Pachecho


La función del arte /1


Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff,

lo llevó a descubrirla. Viajaron al sur.

Ella, la mar, estaba mas allá de los altos médanos, esperando.

Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas dunas de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos.

Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor que el niño quedo mudo de hermosura.

Cuando por fin consiguió hablar, temblando,

tartamudeando, pidió a su padre:

- ¡Ayúdame a mirar!


Eduardo Galeano, El libro de los abrazos.



***



El mar, como la luna, guarda la magia de lo indecible en el tránsito de sus vaivenes, el milagro de lo cercano que une y aleja a un tiempo.

El mar me acompañó arrullándome en sus olas. La luna me atrapó desde niña. Ahora, cuando la contemplo sobre el manto de agua, llena y perfecta en su redondez, sé que no hay deseos imposibles. Su luz blanca llena el horizonte de esperanza. Quizás todos los lugares se encierren en una mirada; y los sueños, a veces, se cumplan. Lo dijo Hölderlin: en la eternidad de los sueños somos dioses. Mar y luna se funden en la espiral infinita de los calendarios cada noche como en un sueño, como dioses.

Lo inefable, a veces, es.


Y Chet Baker "Almost blue"...