1 oct 2012

La vida de las cosas



Ando de acá para allá toda la tarde buscando un documento que, se supone, debería tener bien localizado. Es curioso: creo que se ha perdido para que yo haga un viaje hacia mí misma buscándolo. Resulta que he sacado carpetas y papeles que hace casi ocho años que no veía: me he encontrado con apuntes y notas sueltas de cursos de antaño donde se explican pasos de bailes y leyes educativas del exterior y congresos sobre literatura de viajes y miles de cosas más; he hallado anotaciones en agendas que me llevan a libros leídos (Lévi-Strauss, U. Galimberti y muchos más), en un rincón estaban algunos trabajos de alumnos que entonces tenían doce años y que inventaron una firma y una dedicatoria para mí, me he tropezado con fragmentos de vida escrita y soñada y con un folio donde mucha gente querida -Lole, Sole, Carmen, Eva, Mamen, Enrique, Pedro, Juan Antonio, Fernando, Pedro- me deseaba felices veintiún años en aquella fiesta de mi piso de estudiante de la calle Simón García... La vida tiene estas cosas: a veces las casualidades se conjugan para que algo que en principio iba a ser tedioso (la búsqueda de un documento -aún- desaparecido) acabe siendo un recodo de uno mismo, un paseo hacia quién se es a través de lo que se fue. Y cada vez que esto sucede es bueno mirar con calma, observar con distancia y respirar una cierta paz. Tal vez... alegría. 

Y una banda sonora para mirar a lo lejos desde dentro: AqUí.

24 sept 2012

Océano mar


[Rumor plata]

El mar borra por la noche. La marea esconde. Es como si no hubiera pasado nunca nadie. Es como si no hubiéramos existido nunca. Si hay un lugar en el mundo en el que puedes pensar que no eres nada, ese lugar está aquí. Ya no es tierra, todavía no es mar. No es vida falsa, no es vida verdadera. Es tiempo. Tiempo que pasa. Y basta.

Alessandro Baricco, Océano mar

Porque hay días en los que uno se siente nada, nadie, nunca.
Y sólo la imagen de un horizonte de plata 
sin límites a la vista puede ser la melodía:
mar único y eterno, indivisible, uno.

Joan Manuel Serrat, "Mediterráneo".

21 sept 2012

Donde moran los sueños






Ariosto me enseñó que en la dudosa
Luna moran los sueños, lo inasible,
El tiempo que se pierde, lo posible
O lo imposible, que es la misma cosa.

Del poema La luna, Jorge Luis Borges


Una banda sonora para este paseo: Sarah Vaughan
Y otra más, porque me encanta, AQUÍ

13 sept 2012

El reverso

Llevo un buen rato ordenando cientos de papeles, decenas de artículos... Uno de ellos, "El turismo y la utopía" del escritor Jorge Carrión, me deparaba una amplia sonrisa en su reverso. Apuntado en forma de nota rápida, a boli, la respuesta de un alumno: "Las oraciones pasivas son las que están relajadas".

10 sept 2012

Cueva del tiempo

Imagen de la Cueva de Nerja tomada de www.eco-viajes.com


Hace unas horas he recibido una foto en mi teléfono móvil. En la imagen se contempla la salida de una cueva que está formada por estalactitas y estalagmitas. Se ha enfocado el primer plano y se vislumbra, en el oscuro fondo, el misterio de cada gota de agua que hace crecer detrás lo que parecen brazos, rayos, espadas, dedos, hilos de tiempo... Antes de todo he de decir que en esa imagen aparecen mi hermana y mi cuñado, ambos con atuendo de un día de excursión, mochila al hombro y cogidos del brazo. Cuando me la han enviado me ha dado un vuelco el corazón, y es que he sentido el peso de la realidad: esa misma salida la pisaron los pasos de mi hermana y los míos cuando aún éramos muy niñas, yo rozaría apenas los diez, y ella los cuatro. Vestíamos aquel día un trajecito veraniego rosa compuesto de camiseta sin mangas, con las figuras de Micky y Minnie, pantalón corto y unos deportivos. En esa foto sobresalen dos aspectos sobre todo lo demás: se ven unas piernas, las mías, que más que piernas parecen alambres (siempre fui extremadamente delgada); y a mi lado llama poderosamente la atención el gesto rebelde de mi hermana, tan pequeña, mordiéndose el labio (costumbre que aún conserva). Ella, la que entonces levantaba poco más de un palmo del suelo, es la que hoy posa erguida, guapísima, esbelta, orgullosa si cabe, del brazo de su pareja.
Cuando le he recordado la anécdota y mi nostalgia por aquella infancia que a ambas se nos ha esfumado, ella, creo, ha sentido también esa punzada del tiempo. Y es que mi hermanita pequeña se me ha hecho mayor para todo, incluso para las gotas de tiempo que acaban por esculpir la melancolía.


Y para finalizar quiero incluir esta canción infantil que misteriosamente estaba dentro de una muñeca que me trajeron los Reyes Magos hace más de treinta años. Se llamaba Rosaura y no envejeció hasta que nació mi hermana. Baste decir que cuando supo andar ella fue la encargada de desmontarla minuciosamente para adivinar de dónde venía la música mientras yo asistía a mi jornada escolar:


5 sept 2012

Septiembre


Hace ya unos días que ha comenzado este mes, que es siempre el mes del "año nuevo" para aquellos que nos dedicamos a la docencia. Coincidiendo con este hecho, retomo los halos que he dejado reposar en el tiempo estival. Han pasado los meses de veraneo llenos de arena, sol, playa, paseos, calma, familia, lecturas (muchas) y luz. Pero un viento fresco dice que ya estamos casi entrando en un futuro otoño y parece que se me inunda el alma de una nostalgia de futuro divisada en la chaqueta por la noche, en el frío de la cara por la mañana temprano, en el calor de una manta sobre el sofá de casa, en la luz tenue del final de la tarde, el trajín cotidiano de la ciudad sin descanso... No es que me guste especialmente que ya forme parte del pasado el verano reciente, de hecho, me pone un poco triste esta nueva estación próxima, pero este "año nuevo" me traerá sucesos que anhelo:

En apenas unos días vendrá al mundo Irene, la hija de unos muy buenos amigos que se está pensando aún cuándo aparecer por estos aires. Es un acontecimiento para mí: una alegría sumada a la existencia de su hermanita Aitana, quien ya cuenta en su haber con casi dos años y medio y con quien me gusta compartir el azucarillo del café o los bolígrafos con los que dibuja soles y lunas. Uno de sus besos es el mejor regalo cualquiera de los días del calendario.

Con la entrada del mes vuelven los amigos cargados de viajes e historias. Parece que la ciudad vuelve a entrar en su círculo de tráfico y gente, de bullicio alegre, y entre todo este espectáculo volvemos a salir, a pasear, a encontrarnos, a compartir cenas como la que me aguarda esta noche, a relatar las aventuras de estos meses y a divagar sobre las incertudumbres tan ciertas que nos aguardan en este país tan necesitado de un Valle Inclán que nos diga y nos nombre.

Además, este año nuevo, espero dos acontecimientos: del primero hablaré más adelante porque la prudencia me hace silenciarlo; del segundo he de decir que es ya un hecho casi consumado... Empecé a trabajar en el tema del viaje hace más de ocho años. En mi periplo de investigación viajera he abandonado la redacción de este trabajo en reiteradas ocasiones movida siempre por una desilusión provocada por la falta de rigor y de honestidad desde determinados círculos académicos. Es solo ahora cuando he vislumbrado la meta de un esfuerzo profesional tan prolongado en el tiempo y al que tantas horas he dedicado. Durante los próximos meses recorreré el último sprint, y espero que todo culmine con éxito.

De manera que este nuevo año es especial. Ojalá todo salga bien y espero que haya muchos post para irlo celebrando, que la inspiración acuda a mis dedos y las teclas se presten a la voz de quien escribe halos, aire, nada.

Buen septiembre a todos con esta canción que forma parte de la banda sonora de una película cuyo mensaje es que "todo es posible": BSO Intouchables, "September".




3 ago 2012

Tierra del fuego en un paraíso cercano

Desde hace mucho tiempo he deseado ir hasta el faro del fin del mundo, ubicado en Ushuaia. A falta de poder desplazarme, al menos por ahora, a ese lugar de ensueño que algún día visitaré (cruzo los dedos), me espera muy pronto la figura de otro faro también anhelado desde hace tiempo. Lo he visto en muchas imágenes, sin embargo nunca lo he mirado desde abajo. Muy pronto será el momento. Y lo espero con una calma cómplice, sabiendo que su luz tal vez llegue hasta aquel otro faro tan remoto de Ushuaia, con la certeza de que su vista no me defraudará: Cabo de Gata es un paraíso.

Que las luces no se apaguen, que los caminos siempre nos conduzcan hacia nosotros mismos, que las sendas estén vestidas de arena fina con luna llena de fondo, que todas las estrellas sean faros, que no haya lugares lejanos. Que sea.