23 may 2013

If I ever feel better




El diálogo entre la belleza y la pena 
constituye la realidad más honda del corazón humano.

Rilke


 

 

8 may 2013

Teoría del naufragio

[El naufragio. Grabado de Jordi Teixidor]

El trabajo más laborioso consiste en que usted encuentre un ancho mar llamado cotidianeidad que desate huracanes y ventiscas, fenómenos climáticos fundamentales para el sostenimiento de esta teoría. Para propiciar la aparición de dichos fenómenos solo tiene que mostrarse tal como es: sincero, sin dobleces, sin maquillaje de sonrisas estúpidas, sin máscaras. Esto hará que usted quede fuera de la hipocresía que reina entre esos especímenes abominables del género humano que llenan los nutridos bancos de peces gordos y que acaban envenenados por su propio veneno. Una vez expuesto, solo ha de esperar a que vientos y tempestades le sacudan fuerte. Si ha hecho bien su barco, soportará estoicamente hasta el último tornado; sin embargo, hay una fuerza mayor que la voluntad y que viene asociada al cansancio. Cuando se agote, cuando ya no resista más, húndase. Baje al fondo. Naufrague lentamente, a merced de la bravura del mar, descanse. Y después, salga a flote. Es el círculo azul del mundo.

7 may 2013

Una fábula

[Fotografía de Elif Sanem Karakof]

¡Ay! -dijo el ratón-. El mundo se hace cada día más pequeño. Al principio era tan grande que le tenía miedo. Corría y corría y por cierto que me alegraba ver esos muros, a diestra y siniestra, en la distancia. Pero esas paredes se estrechan tan rápido que me encuentro en el último cuarto y ahí en el rincón está la trampa sobre la cual debo pasar.
-Todo lo que debes hacer es cambiar de rumbo -dijo el gato... y se lo comió.

Franz Kafka

 

 

29 abr 2013

Haruki Murakami o de cómo los peces pueden llover: un mundo lleno de posibilidades

Desde hace unos meses vivo atrapada en un universo paralelo que lleva por nombre Haruki Murakami: me ha raptado al otro lado. He sentido, junto a Tooru Okada, que hay momentos en los que uno desearía tener un pozo muy hondo para esconderse y estar a solas; he vivido en el aire esperando el retazo de destino que me llevase a un callejón sin salida hasta encontrar a Goma, la gata que persigue el señor Nakata; han llovido peces y caballas y he peregrinado a la otra vida, la de la oscuridad, de la mano de Kumiko.
Lo que me hace flotar de un párrafo a otro en la literatura de Murakami es la sorpresa de los acontecimientos, lo ilógico que cobra sentido a medida que avanzan los hilos de la red que teje el mundo, lo irracional que domina las situaciones vitales de cada día, la fuerza y la importancia del destino, los acontecimientos que se quedan sin resolver... ¿acaso el ser humano halla siempre la respuesta?
Voy saboreando cada página, y miro hacia arriba muchas veces para leer hacia adentro (la literatura tiene tanto de ventana como de espejo), y sé, cómplice, que no hay absolutos y que, al final, cualquier cosa es susceptible de ocurrir; de hecho, a veces, ocurre todo.


23 abr 2013

*




Lo que importa

Suenan partituras de silencio
que rodean el día de cada día,
la esencia de las cosas más simples:
el grano de trigo, el semen del hombre,
la raíz del árbol, el blanco de nube.
Y no comprendemos.

Vivimos enredados, entrelazados,
inmersos, revueltos, chirriantes,
atónitos, sordos, sordos, ciegos.
Oímos la sombra, vemos todo el ruido,
huele a soledad entre el infinito.
Y no comprendemos.


Música: Chan Chan 

18 feb 2013

Compañero del alma, compañero



Estaban debajo de la higuera hablando en voz baja, con sonrisas tenues y miradas de respeto. Flotaba en el ambiente la sombra de un pasado que todos podíamos tocar y el eco de una voz. Era catorce de febrero. Él y ella se hicieron una foto en actitud cariñosa bajo ese árbol que emanaba inspiración. Otro se sentó alejado, pensativo. Alguno, de repente, lo sugirió: “Profe, ¿leemos un poema?” Y uno de ellos leyó en voz alta, declamando los versos, lanzándolos a la tierra. Y así, de esta humilde manera, hicimos nuestro homenaje a Miguel Hernández. De vuelta todos coincidían en que lo más especial de la visita a Orihuela había sido ese momento en el que, de alguna forma, esperábamos que nos impregnara algo de la inspiración del poeta al tocar las mismas piedras, al mirar las mismas ramas, al oler el mismo sol. Así que, en los últimos veinte minutos de la mañana, antes de dispersarnos cada uno hacia su vida, hicimos un círculo bajo el sol y algunos leyeron los versos del oriolano: soy tronco de mí mismo, mas no quiero; De mi sobrante, amor, y de ti falto,/ peno y suspiro azul, solo y esbelto; Inútil es mi oreja sin tus voces; Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos/ que son dos hormigueros solitarios; Este rayo ni cesa ni se agota; Besarte fue besar un avispero; ¡Cuánto penar para morirse uno!; Me llamo barro aunque Miguel me llame; Llegó con tres heridas; Tristes guerras/ si no es amor la empresa./ Tristes. Tristes.

Y así fueron fluyendo de sus voces adolescentes palabras de otro tiempo y ¡tan sin tiempo! Yo, en silencio, absorta en la belleza de la escena, los miraba más allá de la voz, más allá de los años, y sentí la magia de la poesía y la tristeza del futuro. No pude evitar que se me formase un nudo en la garganta. Algunos confían en la difícil posibilidad de obtener una beca para estudiar en Canadá; otros, sencillamente, se muestran resignados ante un porvenir en el que saben que todo será muy difícil. Sin embargo, no se rinden: los veo estudiar con ahínco, mostrar un respeto infinito hacia la cultura, indagar en la historia para comprender mejor el presente, y, en definitiva, interesarse por todo aquello que los hace más personas.

Sonó el timbre. Todos nos dijimos hasta mañana con unas sonrisas alegres, conscientes de que algo había sucedido. Antes de irnos crucé la mirada con una de ellas, nos dirigimos un gesto de pena y de complicidad porque allí, en ese círculo, un año antes nos despedimos de Miguel, y allí, el pasado jueves, también estuvo Miguel, nuestro otro Miguel, nuestro compañero del alma...