5 feb 2014

La alegría de vivir

[La alegría de vivir, H. Matisse]

El colorido palpitante, las líneas sinuosas, la brisa en movimiento, el remanso del agua, el calor del amor, el aire y sus misterios. La vida es una honda fascinación. Todo y mucho más está en esta pintura de Matisse, y también se halla, de alguna forma, en el optimismo del ahora que hay en los versos del poema Vivir de Pedro López, a quien anoche tuvimos la suerte de poder escuchar en directo en el museo Ramón Gaya mientras deshilvanaba la madeja de las anécdotas que lo llevaron a levar las anclas de su barco de la infancia, a habitar los bancos imposibles la ciudad italiana, a fumar junto a aquella mujer que que estaba hecha de lienzo, a despertar en la mañana del 30 de diciembre del pasado año mascullando entre sueños los versos sobre los que forjar el poema: 

VIVIR

Las nubes, los proyectos,
la delicada forma que los dedos esculpen,
la vasija trizada y el olvido.

Aunque los hombres lloren
el tiempo que gastaron y el tiempo que les queda,
vivir tan solo es esto:

cobrar de cada instante su certeza.

30/XII/2013

PEDRO LÓPEZ

26 ene 2014

Con Emma

¿Acaso no debía, antes bien, un hombre saberlo todo, destacar en múltiples actividades, iniciarla a una en las energías de la pasión, en los refinamientos de la vida y en todos los misterios? Pero éste no enseñaba nada, no sabía nada, no deseaba nada. Creía que ella era feliz; y Emma le guardaba rencor por esa tranquilidad tan firme, por esa cachaza tan serena, e incluso por la felicidad que ella le daba.
La Señora Bovary, G. Flaubert
Traducción de María Teresa Gallego Urrutia 


Tengo por delante más de dos horas: solas tú y la mesa de madera, los lápices afilados, los libros dispuestos en orden, el folio en blanco y el cursor parpadeando. La Señora Bovary está a mi lado; también todas las anotaciones de La orgía perpetua. He leído (de nuevo) estas semanas ambas obras, y ahora es el gran momento: ahí van las primeras líneas de mi ensayo. Es algo parecido a la magia, porque de la nebulosa de ideas que se atropellan en tu mente hay de repente una ilación que encadena una tras otra y cobra forma definida y orden preciso.

Esta novela es especial para mí por varios motivos que no vienen al caso. Puedo decir que me fascina el personaje que es Flaubert, me parece Arte la minuciosidad y la precisión de los vocablos, la elección del tempo de cada escena de la novela... Es el placer del lector: saborear cada palabra y cada párrafo sabiendo que un pretérito perfecto simple no indica el mismo pasado que un pretérito imperfecto. 

Hacía semanas que buscaba una mañana de sol para compartirla con Emma, Charles, Rodolphe, Lèon, con las confesiones de Flaubert a Louise Colet, con las traducciones de la obra que modifican el sentido de algunos pasajes... es hilar fino, ¡y qué placer!

A veces, escribir es tan intenso como vivir: todos somos un poco quijotes. Así lo declara el narrador cuando nos deja ver la mente de Emma mientras redacta la carta para su amante:

Pero, al escribir, intuía a otro hombre, a un fantasma hecho con sus recuerdos más ardientes, sus lecturas más hermosas, sus concupiscencias más fuertes; y acababa por volverse tan auténtico y tan accesible que la dejaba palpitante y maravillada, aunque no pudiera, pese a todo, imaginarlo con claridad, pues se perdía, como un dios, tras la abundancia de sus atributos.

Flaubert es infinito, tanto como Cervantes: una odisea interpretativa, un viaje más allá de Ítaca.


19 ene 2014

Proyecto



A veces te pones a teclear por el simple hecho de escuchar el sonido mecánico de los dedos sobre la superficie lisa y suave del portátil, por la añoranza de escribir. Hace días que querrías alimentar tus halos; sacas fotos del cielo camino del trabajo y te fijas en las nubes, en los fantásticos colores del amanecer, intensos, a veces de un rojo que pareciera que algún dios lejano y presente llora. Piensas que esa canción que ahora escuchas ilustraría muy bien unos versos trazados al vuelo ¿Cabe el tiempo en unas cajas?/ ¿Qué llaves de acero abren/ todas las puertas cerradas? y que has de trabajar para convertir en poema. Pero enciendes la pantalla y sobre el escritorio hay cinco documentos urgentes que has de esculpir, mimar, completar, ampliar, y que van engrosando tu tesis doctoral, esa vieja amiga que acaso no concluyas. Al mismo tiempo recuerdas que querrías darle unos textos del Romanticismo que te emocionan y que, bien lo sabes, a esos diez alumnos les hará levantar la vista del papel y suspirarán. Así que te pones a ello. Y al mismo tiempo el paté de queso que acabas de elaborar ya empieza perfumar con su aroma el pasillo de la casa. Tengo hambre. Me llama una amiga para avisarme de que en diez minutos llegan ella y su hijo a casa un ratito. A estas alturas ya sabes que los documentos seguirán esperando, que los halos te aguardarán pacientes, que las imágenes seguirán sin revelar dentro del móvil en una especie de limbo, y los versos estarán dentro de tu mente convirtiéndose en endecasílabos y heptasílabos, o permaneciendo así, o añadiendo y quitando después. Y así pasa el domingo, y pasan los días… Quizás vivir no sea más que un proyecto.

15 ene 2014

Esta sombra sutil entre la luz



[Imagen tomada de  
http://al-tren.blogspot.com.es/2011/05/negras-sombras.html]


El año nuevo ha llegado cargado de buenas noticias y giros vitales que hacen rodar el mundo flotando, brotan las cotidianeidades que agradeces porque descubres que son anclajes a la paz que siempre buscaste, aparecen efímeras ilusiones que le ponen la sal al día a día, se resuelven trámites burocráticos sin grandes esfuerzos... 
En todo ello vuelo desde hace casi un mes con una sonrisa por firma y un optimismo desacostumbrado. Pero resulta que hoy, al llegar a casa, se ha extendido una sutil sombra en mí. Acostumbro a escuchar un debate político mientras cocino (lo utilizo como excusa para bajarme de las nubes y pisar el suelo). Estaba preparando unos spagetti alla putanesca acompañados de pan de ajo, receta de Jamie Oliver. Además he pensado que, como postre, haría un bizcocho de chocolate (esta vez con receta de mi amiga Mariana) y que ha salido, por cierto, muy rico. Total... que andaba entre aceitunas negras, anchoas, tápenas, tomates, ajos, pan, horno, sartenes, bol, azúcar, sal, chocolate, levadura, etc., cuando escucho, de pronto, la noticia de la muerte de Juan Gelman. Y me ha asaltado una tristeza repentina, de esas que uno tiene cuando siente que se despide de este aire alguien a quien ha sentido cercano durante mucho tiempo (algo similar a lo que me ocurrió cuando murió Saramago, José Luis Sampedro...). No sabría decir muy bien el motivo, pero he leído los poemas de Gelman, también algún libro ya descatalogado, y siempre ha habido algo, una palabra al menos, que me ha conmovido. He pasado ciertas noches de insomnio con él. Y hoy tenía que traer a mis halos su luz inconfundible:

basta no quiero más de muerte
no quiero más de dolor o sombras basta
mi corazón es espléndido como una palabra
mi corazón se ha vuelto bello como el sol
que sale vuela canta mi corazón
es de temprano un pajarito
y después es tu nombre
tu nombre sube todas las mañanas
calienta el mundo y se pone
solo en mi corazón
sol en mi corazón

***

Una mujer y un hombre llevados por la vida,
una mujer y un hombre cara a cara
habitan en la noche, desbordan por sus manos,
se oyen subir libres por la sombra,
sus cabezas descansan en una bella infancia
que ellos crearon juntos, plena de sol, de luz,
una mujer y un hombre atados por sus labios
llenan la noche lenta con toda su memoria,
una mujer y un hombre más bellos en el otro
ocupan su lugar en la tierra.


Juan Gelman

23 dic 2013

Cada género en su momento

Anoche, al dar las tres de la madrugada, me levanté: el insomnio es algo que sucede de cuando en cuando. Si das diez vueltas sobre ti mismo y los pensamientos van más allá que el cansancio, sabes que te espera un tiempo a solas con la noche para recostarte a lo largo de la infancia perdida, de los paisajes habitados, de los anhelos inciertos, y vas masticando silencios y pasos perdidos.
En esas estaba anoche, a las tres de la madrugada, cuando intenté ocupar los minutos y minutos y minutos, buscando el abrazo de un libro. Me costó decidirme. 
Entonces me di cuenta de que cada género tiene su momento.
El teatro es para los momentos sublimes porque no se lee teatro: se actúa. Para mí teatro es sinónimo de estar sobre el escenario, en la piel de otra, con el calor del público, con la tensión en cada arteria, con el aliento sostenido en todas las vidas que nunca viví. Porque yo siempre quise ser actriz de teatro... es, como se dice en italiano, mi sogno nel cassetto.

Amor y muerte en Berlín , CAES (Torrepacheco), 2008

La novela es un deleite pausado, porque las historias largas son para cuando uno tiene un largo espacio de tiempo a la vista, y así me vi de nuevo en el verano y  en las largas tardes pasadas con la pluma de Galdós, con el sol en la piel en la casa de la huerta de mis padres; o en la isla aislada del mundo cincelando la arcilla de La caverna de Saramago. 


Así que anoche llegué a la conclusión de que tenía que refugiarme en la poesía. Eché la vista atrás y me di cuenta de que siempre que tengo insomnio acabo leyendo poesía porque solo desde la fuerza del verso puedes sentir la catarsis de la angustia, de la rabia, de la duda, del destino, del qué fui y qué seré, de la melancolía... y de todos esos sentimientos que a una le quitan el sueño. La poesía es una punzada, es un puño cerrado en las entrañas, es algo más fuerte que tus propios pensamientos. Tengo compañeras inseparables: Alejandra Pizarnik, Wislawa Szymborska, Idea Vilariño, Chantal Maillard... y también ellos me llevan de suspiro en suspiro: Constantino Kavafis, Pedro Salinas, García Lorca, Gil de Biedma, Leopardi, Pessoa, Pavese, Montale... 

 La mirada de la que fui

Cada momento, sus palabras. He aquí una breve selección:

Otro, ser otro siempre,
viajar, perder países,
vivir un ver constante,
alma ya sin raíces.

Ir al frente de mí,
ansia de conseguir,
ya sin pertenecerme, 
la ausencia de seguir.

¡Viajar así, qué viaje!
Sólo en sus pensamientos
mi pensamiento viaja:
el resto es tierra y cielo. 

Fernando Pessoa

* * *

Una lucecita, candela movida por el viento, 
que nos guíe y devuelva el esplendor.

Ezra Pound
* * *

                                                       ahora
en esta hora inocente
                                                      yo y la que fui nos sentamos
                                                      en el umbral de mi mirada

Alejandra Pizarnik

* * *

Hoy es 23 de diciembre (casi 24), así que aprovecho el post para felicitar a mis cuatro asiduos lectores unas felices fiestas, y también a quienes lleguen por casualidad al halo azul. 
Feliz Navidad y próspero 2014... 
¡lleno de palabras!




5 dic 2013


 




hay días en los que hasta el cielo se rompe
y aparenta ser un mosaico destruido
donde uno no sabe dónde encajar cada pieza

* * *

1 dic 2013

Infierno

[Sol Lewitt, Curved Bands, 1996]
 

Hay versos (igual que hay ciudades o vacíos) 
que no nos abandonan.
A mí me ocurre con este fragmento del Canto V 
de la Divina Comedia de Dante Alighieri.
Su lectura en voz alta siempre es 
un viaje de salvación de la mano de Virgilio. 
Declamas esta música y te balanceas en la cadencia del verso, 
en el instante, en la ola, y finalmente, 
en el silencio.
¿Habrá, más allá, un Paraíso?


Amor, ch’a nullo amato amar perdona,
mi prese del costui piacer sì forte,
che, come vedi, ancor non m’abbandona.

Amor condusse noi ad una morte.
Caina attende chi a vita ci spense».
Queste parole da lor ci fuor porte.

Quand’ io intesi quell’ anime offense,
china’ il viso, e tanto il tenni basso,110
fin che ’l poeta mi disse: «Che pense?».

Quando rispuosi, cominciai: «Oh lasso,
quanti dolci pensier, quanto disio
menò costoro al doloroso passo!».

Poi mi rivolsi a loro e parla’ io,
e cominciai: «Francesca, i tuoi martìri
a lagrimar mi fanno tristo e pio.

Ma dimmi: al tempo d’i dolci sospiri,
a che e come concedette amore
che conosceste i dubbiosi disiri?».120

E quella a me: «Nessun maggior dolore
che ricordarsi del tempo felice
ne la miseria; e ciò sa ’l tuo dottore.