4 ene 2016

Propósitos de año nuevo


Inauguramos el 2016 y parece que es oportuno, casi obligatorio, hacer balance de hasta dónde ha llegado uno en los 365 días precedentes y qué le ha quedado en el tintero. Por mi parte, si tuviera que hacer una lista de propósitos para el año entrante, sería, como casi todo el mundo, un elenco de obviedades que acaban por no cumplirse. No obstante, me apetece compartir con mis dos o tres lectores que aún navegan por aquí algunos deseos que no considero del todo habituales, a saber:

1. Mirar más y mejor para ver en esencia. Estoy cansada de observar gente corriendo desde primera hora de la mañana para dirigirse maquinalmente al trabajo. Lo sé por las caras antipáticas, soñolientas y, en algunos casos, despistadas,  que se asoman por las ventanillas de los coches en unas vidas autómatas donde no cabe la opción de ceder el paso en esa carrera cuya meta es ningún lugar importante. Me rebelo contra la prisa, contra este ritmo absurdo en el que, casi sin querer, también tú te ves envuelto: de repente aceleras, corres aunque te sobre el tiempo, dejas de ceder el paso... Y es que te lleva la corriente del mundo que te rodea. No... Este año slow travel... Y slow food, y slow life. 

2. Escribir para crecer. Sé que no es del todo novedoso este aspecto; sin embargo, tengo cosas que decir. Existe un país inventado que poco a poco va cobrando forma, un universo llamado Eutropia (en honor a esa ciudad invisible de I. Calvino) que se está llenado de colores como un caleidoscopio  y está a punto de estallar para ser realidad. Sus pilares constructivos son la filosofía de Marc Augé, los postulados de Duccio Canestrini, las anécdotas viajeras de Lawrence Osborne, las aventuras sin par de Corto Maltés. Y también, por algún lugar recóndito, andan danzando un par de cuentos cuyos protagonistas son ciudades que una vez visité. ¡Quién sabe si alguna vez, tal vez este año, acabarán cobrando la forma de la palabra!

3. Vivir para no dejar de ser yo. Darme tiempo a mí misma. Saber estar a solas con la melancolía del pasado y del futuro que aún no está por venir; aprehender el idioma de las flores; hablar con la música a cada paso de los rincones de mi casa; entrar en los versos, en la literatura; oír las sombras y comprender que solo están ahí porque hay luz.

En realidad este pequeño listado de deseos no es más que una buena excusa para no abandonar este rincón del horizonte desde el que me asomo al mundo de vez en cuando, y también un buen post para desear un feliz año a todos.

4 dic 2015

Paradoja


Me senté, dispuse mis nervios en orden, ralenticé el ritmo de mis pensamientos y dejé fluir la emoción que brota cuando defiendes ante un tribunal experto más de diez años de trabajo, desde aquella lejana primera vez en la que recorrí una ciudad con una guía de viajes tan peculiar que no lo parecía. Entonces me atrajo la textualidad del viaje y, finalmente, lo llevé hasta el lugar desde el que creo que puedo aportar algo a la sociedad: las aulas. El pasado día 30 defendí mi Tesis Doctoral, 1014 páginas repletas de trabajo, esfuerzo, ilusión y reflexiones hondas sobre el turismo de masas, el viaje imposible y la educación actual. Ahora soy  Doctora; sin embargo, me siento viuda: no tengo que terminar el trabajo de tantos años. De repente, todo ha sido. Fue. Y ahora, ¿qué nuevo camino emprenderá mi espíritu aventurero?


16 nov 2015

Vi su título al azar cuando buscaba un ensayo sobre el viaje. Me atrajo tanto que fui a buscarlo al día siguiente. En sus páginas reza que hemos de vivir el presente y dejar atrás los pasados ya que no son más que quimeras; sin embargo, no lo entiendo así: somos quienes somos en nuestro presente, pero el ser humano se forja por lo que vivió casi en la misma medida que por aquello que nunca vivió pero siempre soñó. Ambas cosas, pasado vivido y soñado, forman la esencia misma de lo que nos constituye. Anoche, en mi rato cotidiano de insomnio, ese que ya empieza a convivir conmigo como hace muchos años sucediera, pensé en que yo no hubiera sido la misma si hubiese decidido ser actriz (mi "sogno nel cassetto"), ni ahora escribiría estas líneas si debajo de mi piel no habitase la otra yo, esa que piensa, siente y vive en la vida que nunca vivirá. El libro es Biografía del silencio, de Pablo D'Ors. 

7 nov 2015

A las 6

Esta mañana, despierta desde muy temprano por un sueño inquietante que me ha venido a visitar, la niebla cubría el cielo de la ciudad que parecía dormir ajena a todas las vidas que la habitan y sin saber que, desde el balcón, una mujer observa este paisaje desierto de la realidad tras volver de ese otro mundo que la ha acechado en las horas previas.

Entonces he recordado este párrafo:

È delle città come dei sogni: tutto l'immaginabile può essere sognato ma anche il sogno più inatteso è un rebus che nasconde un desiderio, oppure il suo rovescio, una paura. Le città, come i sogni sono costruite di desideri e di paure, anche se il filo del loro discorso è segreto, le loro regole assurde, le prospettive ingannevoli, e ogni cosa ne nasconde un'altra. I. Calvino, Le città invisibili.

¿Por qué será que Calvino siempre me da claves para comprender el mundo? ¿Cuántas veces volveré a él para identificarme con la vida o con mis sueños?




22 oct 2015

Hoy

Que el día amaneció cargado de optimismo, quiero lanzar un poco de luz a mis halos. 
Me despertó mi hijo Darío muy temprano dándome un mar de besos, parecía saber que hoy cumplo un año más. La mañana me ha deparado desde ese momento gratas sorpresas, entre otras el afecto impagable de unas cuantas personas a las que estimo. 

Hace solo dos días que la vida me dio una lección: asistí a la escena más terrible de cuantas he vivido hasta ahora. Y a lo largo de esa mañana en la que contemplé cómo el horror llenaba mi avenida de muerte y un largo silencio que estremecía el alma más que el estruendo de la tragedia, fui dándome cuenta de que la lección está clara: hay que vivir, con mayúsculas, aspirar cada rincón de aire, no pensar demasiado en qué hubiera podido ser ni en qué se es, sino estar en el aquí y el ahora, extraer lo mejor de uno mismo para ofrecérselo a los demás. El resto es poco importante: las necedades cotidianas, las frustraciones o quimeras hay que barrerlas hacia otro lado. No tiene sentido anclarse en ellas. 

Hoy cumplo 36 años, y vivo. Vivo la vida que he elegido: tengo un hijo maravilloso que cumplió un año un día muy especial, el 21 de septiembre; tengo un marido que me regala la Literatura en su propia persona; conservo unos pocos amigos que son un abanico de tonos azules que me reconcilia con el día a día (hoy mismo, Iñaki me ha regalado la primera edición de Campos de Níjar, un tesoro...). Sigo conservando la ilusión por enseñar (y dentro de unas semanas defenderé esa ilusión delante de un tribunal en forma de Tesis Doctoral), tengo una familia estupenda y en lo más recóndito de mí misma, incluso en los días grises, conservo mi sonrisa.

Nada más, y nada menos. Solo una rendija de luz por mi ventana al mundo, ahora bastante descuidada, pero nunca olvidada.




9 jul 2015

Subrayé en Pessoa: "Tudo començo é involuntário".

                                                            A. Muñoz Molina

Todos los comienzos son involuntarios. Miro atrás y sé que es así: los inicios de las grandes historias, como los inicios de las grandes novelas, nacen de la belleza sin retórica de la naturaleza misma, del fluir del azar, de las casualidades que nos hilan en un tejido llamado vida. 
Si pienso en inicios me viene a la mente un campo semántico personal en el que se dan la mano "luna", "mar", "noche", "flecha", "instante", "luz", "cuento"... 
Cada una de esas palabras podría encabezar la historia, iniciar la trama, urdir la literatura de la realidad.
Y tú, ¿cuál es tu inicio, tu palabra?