Claro que sí.
ALEGRÍA Y VIDA.
¡Me encanta viajar!
Agradezco la sonrisa, los ojos, la luz azul (o verde)... y este temita de Lou Reed:
31 mar 2010
23 mar 2010
Volver

Ha vuelto la primavera.
Aunque afuera el día quiera empeñarse en seguir gris bajo una apariencia de cielo cubierto y lluvia fina, el color y la vida han vuelto. Anoche mismo lo percibí muy hondamente mientras se enredaban confundidos los perfumes y la luz renovada.
Ha vuelto la primavera. Ésa que nunca se fue.
Démosle la bienvenida y que sus dedos acaricien mi piel, nuestras pieles, como antaño.
La imagen que abre este post es una flor amarilla extraída de un ramillete que me regaló mi madre hace ya más de un año y que, en su día, ilustró a mi querido Galimberti. Hizo florecer palabras, ríos de tinta, el milagro de la inspiración, de la poesía, de la vida. Siempre me han gustado las flores.
Con este esbozo de optimismo os dejo un haiku (inevitablemente unido a aquella tarde en la que los haikus poblaron las horas previas a la magia del teatro) que destila... si queremos, un halo de esperanza.
Aunque afuera el día quiera empeñarse en seguir gris bajo una apariencia de cielo cubierto y lluvia fina, el color y la vida han vuelto. Anoche mismo lo percibí muy hondamente mientras se enredaban confundidos los perfumes y la luz renovada.
Ha vuelto la primavera. Ésa que nunca se fue.
Démosle la bienvenida y que sus dedos acaricien mi piel, nuestras pieles, como antaño.
La imagen que abre este post es una flor amarilla extraída de un ramillete que me regaló mi madre hace ya más de un año y que, en su día, ilustró a mi querido Galimberti. Hizo florecer palabras, ríos de tinta, el milagro de la inspiración, de la poesía, de la vida. Siempre me han gustado las flores.
Con este esbozo de optimismo os dejo un haiku (inevitablemente unido a aquella tarde en la que los haikus poblaron las horas previas a la magia del teatro) que destila... si queremos, un halo de esperanza.
Bajo la flor
que indulta el árbol
es posible aún la vida.
que indulta el árbol
es posible aún la vida.
Y la música, no podía ser de otra forma, el tema 18 (Moby).
13 mar 2010
Matemáticas inexactas: ramas desordenadas
"El tiempo tiene huecos en los que el pasado y el futuro trazan, para la conciencia, un presente siempre a punto de ser descifrado, esto es, de mostrarse más allá de sus símbolos. Así la vida del hombre tiene momentos en los que la propia fluidez puede adquirir carácter de eternidad, de totalidad, y procura a la conciencia despierta la posibilidad de demorarse -pues morar en él no es posible- en el umbral de aquello que es condición de su existencia: el tiempo".
Chantall Maillard, La creación por la metáfora. Introducción a la razón-poética. Barcelona, Anthropos, 1992. Pág. 22.
¿Qué es el presente? ¿Hasta donde llega su estela indistinta? ¿Cuánto dura el momento?
Meditaciones sin trascendencia de un sábado cualquiera.
La música, hoy, aquí, sin nada antes, sin nada después:
8 mar 2010
La noche en la que los ocho tiempos del tango se redujeron a dos
Parte I.
Hay personas que sonríen y que viven, allá y acá. Hay colores en el mundo. Claro que sí.
(Andrés Calamaro, "Estadio Azteca")
Parte II.
Hay ocasiones en las que una mujer se siente mujer.
Levanto mi chupito y brindo con ese tequila al estilo neoyorquino una vez más:
¡Por la vida, salud!
Y la música de fondo, este tango que está entre mis predilectos:
(Carlos Gardel, "A media luz")
24 feb 2010
22 feb 2010
El más allá de lo aparente

Puede contemplar como alguien, sentado con su mundo encerrado en carboncillo, dibuja siglos pasados. Un pálpito momentáneo: la humanidad se salvará si alguien se detiene en la belleza para recrearla a su modo. Y ese alguien cada vez es mayor.

O puede ausentarse en la colina más lejana de sí mismo para contemplar qué hay más allá del cristal…

O puede decidir que “Huellas corporales” es un buen título mientras el Támesis discurre bajo sus pies…

O puede besar desde lejos, puede perderse en el beso, puede confundir las lenguas de ese beso que es el beso de los besos con Picasso de la mano…

O puede contemplar el hueco que el vacío deja hasta llegar a la esencia más real de todas cuantas puedan esculpirse si Giacometti lo guía…

O puede ver el pájaro que vuela en libertad sobre su cama de nube…
Puede volver. ............................................................................................................O irse para siempre.
Así el viaje.
.........................................................................................................................................................Así yo.
14 feb 2010
Por esos momentos de cine
El universo de Won Kar Wai se construye sobre silencios, donde lo no dicho llega mucho más allá que lo que se dice. In the mood for love es la historia de amor imposible: unos lazos inquebrantables unen por esa alianza que muestra el anular de ambos protagonistas antes y después, pero entre el antes y el después acaece el hueco de un manantial de luz que cambia las directrices vitales de los dos ("un rayo entre dos oscuridades", que diría Aleixandre). La fotografía de este film son callejones escondidos o pasillos infinitos de ese hotel donde reina el secreto de un sentimiento lleno de verdad. In the mood for love es un elogio a la lentitud, al agujero por el que se filtran los deseos más ocultos, a las sombras que son el vacío de quien se va, al humo escindido del tabaco que no fuman a medias, al caminar por la vida para regresar después al lugar de donde nunca se terminó de ir. Por eso 2046, por eso el largo lamento: fotogramas de tacones alejándose, fotogramas de pasos que tornan, fotogramas de cartas escritas, fotogramas de rojos muy densos que condensan la fuerza que nunca se tuvo. Reflejos, espejos, “quizás”.
Y finalmente este director nos deja un soplo de aliento, una esperanza abierta para que entre la luz por esa grieta tan ancha. Así en My Blueberry Nights todo es posible, el universo amoroso, que conserva toda la poética de luces y sombras, de planos y enfoques, de colores y oscuridades, se hace dulce. Del sabor de un beso. Del sabor de una lluvia que impregna hasta los huesos.
Supongo, también yo, que a veces merece la pena “cruzar esa calle, todo depende de quien te espere al otro lado”.
Hoy la música es, obviamente, de Norah Jones, protagonista de la última película reseñada, y artista que últimamente no deja de girar en mi banda sonora particular.
Y finalmente este director nos deja un soplo de aliento, una esperanza abierta para que entre la luz por esa grieta tan ancha. Así en My Blueberry Nights todo es posible, el universo amoroso, que conserva toda la poética de luces y sombras, de planos y enfoques, de colores y oscuridades, se hace dulce. Del sabor de un beso. Del sabor de una lluvia que impregna hasta los huesos.
Supongo, también yo, que a veces merece la pena “cruzar esa calle, todo depende de quien te espere al otro lado”.
Hoy la música es, obviamente, de Norah Jones, protagonista de la última película reseñada, y artista que últimamente no deja de girar en mi banda sonora particular.
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