28 ene 2015

Y sin embargo...

[Imagen de Sol LeWitt, Clouds]


RICARDO REIS
(1887- 1940)
Unos, mirando hacia el pasado, creen
ver lo que no ven; otros, los ojos 
quietos en el futuro, ven
lo que no puede verse.
¿A qué buscar tan lejos algo que está aquí mismo?
¿Nuestra seguridad?: Este es el día,
esta es la hora, este
es el momento, lo que somos;
y no hay más.
Perenne fluye la inacabable hora
que nos proclama nulos. Moriremos
en este mismo trago en que vivimos.
Cógete bien al día, porque solo eso eres
                                                  
                                                              F. Pessoa

* * *

Sin embargo, a veces una mira al cielo buscando las nubes y se tropieza con colores de otros tiempos, y vuelve al poema y se sitúa en su hoy para no zarandearse en los brazos del tiempo. ¿Quién no ha sentido alguna vez el vértigo de los años?

16 ene 2015

Hoy más que nunca

Rescato el extracto de un texto cuidadosamente salvado de tantos exterminios de documentos. 
Son mis deseos para el 2015 (y acaso para la vida) para todos los que aún se sigan pasando por estos halos:



"Todavía estoy vivo, todavía tengo manos, ojos, corazón, y tengo además esta ventana, esta posibilidad de poner aquí mis palabras en este periódico, en esta quimera, y por eso, a pesar de todo, me gustaría escribir una columna sobre la esperanza, sobre la belleza y sobre la felicidad [...].
Podemos escribir poemas, leer poesía, leer a nuestros autores favoritos aunque leer poemas de mil páginas nos cause un vértigo de tiempo al que estamos cada vez menos acostumbrados, podemos oír música sabiendo que oír música quiere decir hacer música y transformarse en música, ejercitar el músculo del alma, alimentar ese fuego espiritual que arde en el yo. Podemos poner límites a la estúpida revolución digital, hablar con nuestros amigos y con nuestros hijos, sentir el agua, la tierra, el viento y la lluvia.
No sé cómo explicarlo pero sé que cultivar la belleza, el placer y la felicidad va en contra del ataque salvaje que estamos sufriendo. Cante, medite, dedique todo el tiempo que pueda a usted mismo, investigue en la felicidad. Practique la meditación que viene de Oriente y la vía de la melancolía que nos ha legado Occidente. Intente sentir que está vivo.
No siga las tendencias, no obedezca. Haga lo que le de la gana. Pierda el tiempo. Robe tiempo para sí mismo. Hable desde el corazón. Llore si es necesario. Haga lo necesario para sentirse vivo.
Tenga la convicción de que lo que nos hace más débiles y vulnerables es también lo que nos hace más fuertes, y que esa llama que arde en el yo, eso que nos han dicho tantas veces que es algo pueril o "romántico", cuando no "femenino" o irresponsable, debe ser algo infinitamente valioso cuando las fuerzas oscuras que nos atacan ponen tanta, tanta saña en destruirla".

Extracto del artículo "Sentirse vivo", firmado por Andrés Ibáñez, publicado el 3 de noviembre de 2012 en el ABC Cultural.

31 dic 2014

Se va el 2014



Y hoy toca despedirlo. Como la fuerza de la gravedad, se ha caído de nuestra agenda sin poder hacer nada por retenerlo. Esta vez, más que ninguna otra, sé que echaré de menos demasiadas fechas de este calendario, demasiados días y demasiados instantes precisos.

Comenzó lleno de alegría, y se confirmó a las siete de la mañana de aquel lejano trece de enero, cuando supimos que el resultado era “embarazada 3+”; después, en los veinte minutos de coche hacia el trabajo, miraba las formas de las nubes en cielo, y con mi secreto guardado pasé la mañana dando las clases, hablando con mis compañeros y a punto de desbordarme de luz: ya no era yo, era otra, éramos dos. No entendía cómo a simple vista nadie veía mi transformación. Y esa sensación de estar radiante es la que me ha acompañado hasta el veintiuno de septiembre.

Entre tanto, escuché por primera vez su corazón, fui viendo cómo creció desde los trece milímetros hasta los cincuenta y un centímetros, dije sí y firmé el documento, tuve por primera vez entre mis manos mi propio libro de familia, la tarta simulaba mis halos de azul y la literatura y los cuentos donde iban insertas las casualidades de la vida que hicieron que un diecinueve se fijase en otro calendario para llegar hasta hoy, paseé durante horas por el impresionismo del Museo de Orsay dejándome llevar por las pinceladas de Manet, Renoir, Monet, Degas, Van Gogh…; recorrí los Campos Elíseos y divagué por las orillas del Sena en la noche parisina con los acordes de Cortázar y la Maga; pasé dos meses disfrutando del mar y del sol, viví las últimas patadas y la voltereta final en el Playazo, en pleno Cabo de Gata, rodeada de pitas y azul y de todo lo que me hace recordar que soy quien he querido ser, pero también que fui. Quise como nunca tomarme un chocolate con churros, y entonces comenzó a hacer el viaje hacia este mundo, hacia esta casa, y todo fue como un sueño que pasó demasiado rápido. Lo tuve por primera vez en mis brazos y al mirarlo vi en sus ojos tan abiertos una expresión de búsqueda, pensé que tal vez iba a ser un alma inquieta que buscase respuestas a tantos interrogantes como tiene este mundo.

Y desde entonces, cada día quisiera detener la gravedad, vivir en un estado indefinido de suspensión en el que los acontecimientos no transcurriesen, porque todo cambia y sé que no volverá. Siento nostalgia anticipada incluso de lo que aún no ha llegado: la primera vez que diga mamá, sus primeros pasos, su primer abrazo…

Y así pasa todo, como en un sueño.

Ojalá el 2015 sea para todos los que aún paséis por aquí, como mínimo, la mitad de excepcional y fantástico que para mí ha sido el 2014. Feliz año.

28 nov 2014

Ventanas

Las hay abiertas, con las cortinas subidas, dejando al viento las luces anaranjadas de sus interiores, dibujando, acaso, la silueta de alguien que fugazmente se desliza de un lado a otro de la sala sin imaginar siquiera que abajo una mujer que pasea un carrito con un bebé dormido en la profundidad de su inocencia, observa la escena y se pregunta cómo serán el resto de estancias de la casa, cuántas personas llenarán sus vacíos, qué música sonará entre sus paredes, de qué color se pintará la cotidianidad ahí. 

Las hay cerradas, con las cortinas y persianas bajadas, como si dentro no pisase sus pasos nadie más que el silencio. De estas solo se puede intuir que guardan vidas discretas, tal vez ni siquiera eso.

A lo largo de la avenida por la que discurren los pasos de ella la sensación se multiplica asemejándose los edificios y sus ventanas a un panal de abejas, y quien mira desde fuera y desde abajo se siente pequeña, ínfima, insignificante ante tanta vida... Al fin y al cabo, masculla para sus adentros, todos tan iguales y tan diferentes.

Una vez muy remota alguien le contó que siempre que iba a las casas de sus amigos tenía la sensación de estar visitando un catálogo de muebles de moda: todo había sido elegido siguiendo las normas de uso del estilo clásico o moderno con la combinación de color perfecta, el adorno minimalista o rococó, el orden exacto de cada objeto. Eso, a juicio de quien hablaba, no era un hogar porque no tenía el calor de un "nido".

Ella sube las persianas cada mañana para que el sol bañe todas las habitaciones, abre los cristales y respira hondo como si en cada aspiración retuviese un soplo de tiempo. Los colores llenan muchas paredes, lejos del tono ocre y uniforme que tenía la vivienda cuando la adquirió hace ya algunos años. Por la noche se entrevé la luz de la luna. Le gusta mirarla desde el sofá; incluso, en verano, desde la cama. Y sueña que no hay lugares lejanos, que esa celdilla que es su ventana está rebosando calidez, que habita un "nido". Y es que, muchos años más tarde, ha comprendido que lo que metamorfosea una casa en hogar no está directamente relacionado con lo material que en esta se encuentre, sino con lo intangible que cada día conforme su banda sonora: palabras, respeto, sonrisas, miradas, susurros, silencios... 

Abajo, una mujer mira una ventana en la que ve a otra mujer observándose a sí misma entre los hilos de ayer, de hoy, de ahora. 

17 nov 2014


Y saber con una contundencia que no admite resquicio alguno que una ya por siempre será mástil, bastón, hombro, oído, corazón, amor incondicional...

15 oct 2014

Darío [21- 09- 2014]



El destino ha querido que no sea el día 19 como calculaban los médicos, sino el 21 de septiembre. No podía ser de otra forma.
Nacía a las 14:08 h. con los ojos muy abiertos, como si estuviese lleno de interrogantes sobre este mundo. El calendario, desde entonces, se ha convertido en una nube en la que vivimos su padre, yo y todos los que lo esperábamos. Esta semana nos ha regalado sus primeras sonrisas.

Durante los meses que ha latido dentro de mí le he ido escribiendo una especie de diario, a medias entre lo que le deseaba contar a él y lo que me quería decir a mí misma. Ahora que pretendo escribirle en público en estos halos que serán más azules aún, solo puedo decir que lo miro y me parece un auténtico milagro; sin embargo no dejo de cuestionarme cada día si lograré ser una buena madre para él, si podré transmitirle la autenticidad como uno de los valores que lleve por bandera, si sabré hacerle sentir que la lectura es la mayor riqueza que podrá atesorar... y cientos de interrogantes más que se me plantean cada vez que lo miro y lo acurruco en mis brazos. 

Se llama Darío, nombre persa que significa "el que hace el bien". Ojalá sea una buena persona, ojalá tenga una infancia feliz y una vida plena, ojalá sepa saltar los obstáculos y hallar la fuerza necesaria para pintar en su día a día un bosque de sonrisas, ojalá un día se mire en su padre y en mí y se reconozca.

Y cierro este post, el más especial de cuantos he escrito hasta ahora, con un poema, también el más especial que pueda poner aquí: el que su padre le ha dedicado. 


DARÍO [21-09-2014]

En la cima del tiempo,
con los ojos enormes como esponjas de luz,
su nombre se abre paso entre los brazos,
otea en los azules de un lento porvenir,
se sacia de los días primitivos
que poco a poco esculpirán su ser.

Plenitud ilusoria de todos los comienzos:
después lo acuciarán los miedos,
la dolorosa paz de las caricias,
los errores, las treguas, los recuerdos,
las palabras confusas, los adioses,
esa inercia sutil de cuanto vive.

Con los ojos enormes, en la cima... 




12 sept 2014

Analogías, simetrías y el hoy




 [Luna de Rodalquilar]
***
En torno a cada imagen nacen otras, 
se forma un campo de analogías, 
de simetrías, de contraposiciones.

I. Calvino


Es un mes de septiembre atípico: por primera vez en los últimos diez años no me reincorporo al trabajo, el curso no se desarrollará entre las aulas con alumnos sino en otro mundo que me ilusiona como a una niña. La espera se llena de emociones contrariadas: el deseo de que llegue el acontecimiento y  la seguridad de que nada volverá a ser como ha sido hasta ahora.

Mientras tanto voy organizando cada esquina de los sentimientos atesorados. Hoy he llegado hasta esta foto que tenía junto al texto de mi querido Calvino: cada imagen, como en una cadena de analogías, nos lleva a otras. También sucede con las palabras. Y tal vez con los recuerdos. Y entonces sabemos que todo sucedió porque así estaba tejido con el hilo de la magia. Tal vez la vida es esto de hoy, sin más futuros que lo que ya hemos dejado de ser; sin más pasados que la arcilla que nos esculpe entre los dedos del tiempo. Y cada luna llena, en su destello inmenso que preconiza la ausencia de lugares lejanos, nos confirma en nuestra esencia y nos reconcilia con el mundo.