Vi su título al azar cuando buscaba un ensayo sobre el viaje. Me atrajo tanto que fui a buscarlo al día siguiente. En sus páginas reza que hemos de vivir el presente y dejar atrás los pasados ya que no son más que quimeras; sin embargo, no lo entiendo así: somos quienes somos en nuestro presente, pero el ser humano se forja por lo que vivió casi en la misma medida que por aquello que nunca vivió pero siempre soñó. Ambas cosas, pasado vivido y soñado, forman la esencia misma de lo que nos constituye. Anoche, en mi rato cotidiano de insomnio, ese que ya empieza a convivir conmigo como hace muchos años sucediera, pensé en que yo no hubiera sido la misma si hubiese decidido ser actriz (mi "sogno nel cassetto"), ni ahora escribiría estas líneas si debajo de mi piel no habitase la otra yo, esa que piensa, siente y vive en la vida que nunca vivirá. El libro es Biografía del silencio, de Pablo D'Ors.
16 nov 2015
7 nov 2015
A las 6
Esta mañana, despierta desde muy temprano por un sueño inquietante que me ha venido a visitar, la niebla cubría el cielo de la ciudad que parecía dormir ajena a todas las vidas que la habitan y sin saber que, desde el balcón, una mujer observa este paisaje desierto de la realidad tras volver de ese otro mundo que la ha acechado en las horas previas.
Entonces he recordado este párrafo:
È delle città come dei sogni: tutto l'immaginabile può essere sognato ma anche il sogno più inatteso è un rebus che nasconde un desiderio, oppure il suo rovescio, una paura. Le città, come i sogni sono costruite di desideri e di paure, anche se il filo del loro discorso è segreto, le loro regole assurde, le prospettive ingannevoli, e ogni cosa ne nasconde un'altra. I. Calvino, Le città invisibili.
¿Por qué será que Calvino siempre me da claves para comprender el mundo? ¿Cuántas veces volveré a él para identificarme con la vida o con mis sueños?
22 oct 2015
Hoy
Que el día amaneció cargado de optimismo, quiero lanzar un poco de luz a mis halos.
Me despertó mi hijo Darío muy temprano dándome un mar de besos, parecía saber que hoy cumplo un año más. La mañana me ha deparado desde ese momento gratas sorpresas, entre otras el afecto impagable de unas cuantas personas a las que estimo.
Hace solo dos días que la vida me dio una lección: asistí a la escena más terrible de cuantas he vivido hasta ahora. Y a lo largo de esa mañana en la que contemplé cómo el horror llenaba mi avenida de muerte y un largo silencio que estremecía el alma más que el estruendo de la tragedia, fui dándome cuenta de que la lección está clara: hay que vivir, con mayúsculas, aspirar cada rincón de aire, no pensar demasiado en qué hubiera podido ser ni en qué se es, sino estar en el aquí y el ahora, extraer lo mejor de uno mismo para ofrecérselo a los demás. El resto es poco importante: las necedades cotidianas, las frustraciones o quimeras hay que barrerlas hacia otro lado. No tiene sentido anclarse en ellas.
Hoy cumplo 36 años, y vivo. Vivo la vida que he elegido: tengo un hijo maravilloso que cumplió un año un día muy especial, el 21 de septiembre; tengo un marido que me regala la Literatura en su propia persona; conservo unos pocos amigos que son un abanico de tonos azules que me reconcilia con el día a día (hoy mismo, Iñaki me ha regalado la primera edición de Campos de Níjar, un tesoro...). Sigo conservando la ilusión por enseñar (y dentro de unas semanas defenderé esa ilusión delante de un tribunal en forma de Tesis Doctoral), tengo una familia estupenda y en lo más recóndito de mí misma, incluso en los días grises, conservo mi sonrisa.
Nada más, y nada menos. Solo una rendija de luz por mi ventana al mundo, ahora bastante descuidada, pero nunca olvidada.
22 sept 2015
9 jul 2015
Subrayé en Pessoa: "Tudo començo é involuntário".
A. Muñoz Molina
Todos los comienzos son involuntarios. Miro atrás y sé que es así: los inicios de las grandes historias, como los inicios de las grandes novelas, nacen de la belleza sin retórica de la naturaleza misma, del fluir del azar, de las casualidades que nos hilan en un tejido llamado vida.
Si pienso en inicios me viene a la mente un campo semántico personal en el que se dan la mano "luna", "mar", "noche", "flecha", "instante", "luz", "cuento"...
Cada una de esas palabras podría encabezar la historia, iniciar la trama, urdir la literatura de la realidad.
Y tú, ¿cuál es tu inicio, tu palabra?
29 jun 2015
"La pequeña"
Tirabas de los bajos de mi vestido para que te hiciese caso, te pegabas a mi pierna por el pasillo de la casa y no me dejabas escapar sin ti. Querías mi libro aunque estuviese en una estantería inalcanzable para tu corta estatura. Me maquillabas con rotuladores las muñecas que escuchaban mis historias. Cogías la silla en la que me sentaba frente a la chimenea de casa para saltar sobre ella de forma temeraria. Me quitabas la bicicleta nueva de la que yo me caía (siempre tan torpe) y en la que tú te lanzabas cuesta abajo sin mirar... Anhelabas lo que yo tenía porque sí, sin motivo, porque es condición del niño desear lo que ve, y sé que también me querías a mí.
Yo tenía la necesidad de estar pendiente de ti, eras pequeña, "la pequeña" como decía mamá; en verdad tan pequeñita e indefensa... Han pasado casi treinta años y a veces creo que aún lo sigues siendo. Estas últimas semanas he vuelto a tener aquella sensación de hermana mayor que me decía que tenía que cuidar de ti y cogerte de la mano al cruzar la calle.
Supongo que los patrones de nuestra personalidad que cincelamos en la más temprana infancia son los que nos acompañan toda la vida.
Supongo que los patrones de nuestra personalidad que cincelamos en la más temprana infancia son los que nos acompañan toda la vida.
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