17 ago. 2010

Magia y milagro


Mar eterno

Digamos que no tiene comienzo el mar
Empieza donde lo hallas por vez primera
y te sale al encuentro por todas partes

Jose Emilio Pachecho


La función del arte /1


Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff,

lo llevó a descubrirla. Viajaron al sur.

Ella, la mar, estaba mas allá de los altos médanos, esperando.

Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas dunas de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos.

Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor que el niño quedo mudo de hermosura.

Cuando por fin consiguió hablar, temblando,

tartamudeando, pidió a su padre:

- ¡Ayúdame a mirar!


Eduardo Galeano, El libro de los abrazos.



***



El mar, como la luna, guarda la magia de lo indecible en el tránsito de sus vaivenes, el milagro de lo cercano que une y aleja a un tiempo.

El mar me acompañó arrullándome en sus olas. La luna me atrapó desde niña. Ahora, cuando la contemplo sobre el manto de agua, llena y perfecta en su redondez, sé que no hay deseos imposibles. Su luz blanca llena el horizonte de esperanza. Quizás todos los lugares se encierren en una mirada; y los sueños, a veces, se cumplan. Lo dijo Hölderlin: en la eternidad de los sueños somos dioses. Mar y luna se funden en la espiral infinita de los calendarios cada noche como en un sueño, como dioses.

Lo inefable, a veces, es.


Y Chet Baker "Almost blue"...




9 ago. 2010

Huellas del horizonte

I.

II.


III.




Se diluye en la bruma

la voz de cualquier hombre.

Los caminos trazados

son tan sólo la huella

de presencias de antaño.

Los árboles, enhiestos,

desafían el tiempo.

Infinitud del mundo.

Ahora,

silencio.




La música está en gaélico: Lisa Kelly, Siuil a run (Walk my love)