17 mar. 2017

Todavía

El próximo martes se conmemora el día de la poesía. Ayer se me ocurrió plantearles a mis alumnos que eligiesen su poema favorito e hiciesen un montaje ilustrado o una representación simbólica de este (en una cajita escondida, o atado por cuerdas, o en papel de seda... dependiendo de qué les transmita: intimidad, fuerza, fragilidad...). Es una idea sencilla, pero que los ha puesto a leer poesía y a imaginar cómo representarla. Hoy me preguntaban ilusionados cómo llevar a cabo algún detalle concreto, qué imagen hacer, qué material utilizar para esas alas al viento...
Anoche pensé qué poema habría elegido yo si me hubiesen lanzado ese reto a su edad. Y lo tuve claro: "Todavía", de Mario Benedetti. Lo habría ido montando, verso a verso, sobre los peldaños de una escalera construida con madera: ascender en el poema, como en la escalera, cobraría el significado de volver a estar juntos; bajar la escalera conduciría de nuevo al abismo del sueño de ascender. En el fondo, el amor tal vez sea una escalera de doble dirección y, a decir verdad, nunca sabes bien en qué tramo te encuentras, ni siquiera, a veces, en qué dirección vas. 
Aquel poema lo recité de memoria decenas de veces. Seguramente no es el mejor que se haya escrito en lengua castellana, pero la poesía es mucho más que la catalogación entre gran poesía y poesía con minúsculas, el poema es el cómo sea sentido por el lector, es cuánto le hable de sí mismo, es cómo le toque el alma a quien se acerca a la palabra. Y yo, a la edad de mis alumnos, sin duda habría elegido este. Anoche, rememorándolo, volví a emocionarme. Y me supe lejana: ha pasado la mitad de mi vida.


10 mar. 2017

Somos fragilidad

Admiro a Muñoz Molina. Lo digo así, sin más. Con él viajé a La noche de los tiempos en un momento en el que necesitaba nombrar una pasión; fui a paraísos en los que sentí el calor de las palabras colocadas en su lugar exacto durante la estación de El invierno en Lisboa. Aquel verano terrible en el que estaba más perdida del mundo y de mí misma que en ningún otro momento, viví en Cabo de Gata bajo El viento de la luna... Y así podría seguir enlazando obras y vida. Él dice lo que cualquier ser humano puede sentir de una forma que pareciera fácil, natural, sin artificio, producto, por ello, de una enorme destilación del lenguaje y del trabajo de alguien tocado por la varita mágica del don de la palabra. 
Desde que inicié mi blog, que solo leen una o dos personas (mi marido y quien cae por casualidad por aquí), enlacé su página Web en el recuadro de aquí al lado. Hoy me he tropezado con esto que cuenta a propósito de la comida con un amigo suyo científico: 

Dice Luis que una de las cosas que más le cuesta comprender a la inteligencia humana es lo frágil que es todo, lo a punto que ha estado siempre todo de no suceder, lo fácilmente que se desbarata lo que existe. 
[Extraído de aquí]

Pues eso: lo fácilmente que se desbarata lo que existe. A veces basta una palabra, un gesto; otras, incluso, es suficiente con una intuición.

6 mar. 2017

Lo que de verdad importa



            Juega al corro chirimbolo cogido de las manos de la abuelita, llamando al gato Rubén para que participe en el juego. Entre cántico y cántico, yo, al otro lado de la ventana, palpo con una corporeidad asombrosa la velocidad del transcurso del tiempo: muchos años atrás escuchaba en este mismo lugar aquel CD de música titulado “canciones chulas de verdad”. El escenario era el mismo, pero frente al calor de la chimenea había otra gente que sentía la casa de la huerta como un espacio entrañable, desfilaban por mis inquietudes otros sueños que hoy se me antojan quimeras de juventud, miraba el presente porque nunca se me antojaba mirar hacia atrás ni mucho menos hacia delante, escuchaba el chirriar de la leña en el fuego que igual que hoy preside la estancia, pero no sonaba con aire de nostalgia.
            Han pasado los años. Más de tres lustros. Al otro lado de la ventana el juego ha derivado en correr tras la pelota. Suenan de fondo el "gol" cada vez que la pelota da en la pared acompañado de las risas de mi hijo, que ya cuenta en su haber con dos años y casi seis meses. Él es quien verdaderamente me ha atado a la vida: sé que su presencia me instala más allá de cualquier tiempo, que antes de él yo era quien hoy ya ha dejado de ser. Entonces no miraba, no escuchaba, no estaba atenta: hoy mis cinco sentidos giran por él, contemplo el mundo y si tengo ganas de mejorarlo es más por él que por nadie. Que se pare el tiempo porque este es mi gol a la vida. El significado de un hijo trasciende la propia existencia. Quizás nos dé un sentido verdadero.

14 feb. 2017

Ella



La vida te zarandea
entre gozo y displicencia,
y sucumbes sin dudar
ante aquello que negabas: 
te sabes otra, distinta.

No serás, acaso, ya
hoja en el agua marchita,
sol oscuro en la mañana,
mar callado sin sus olas.

Rememoras viejos tiempos
en los que fuiste dichosa.
Hoy, miras a tu alrededor
y aceptas serenamente
que todo sea como es.

Cómplice, le susurras
a la yo que fuiste tú
que vives y que viviste.

11 feb. 2017

La vida está llena de estas cosas sin explicación

Volví a ver anoche, una vez más, Los amantes del círculo polar (Medem, 1998). No sé cuántas veces la habré visto ya, hay partes del guion que puedo recitar de memoria. Otto y Ana son dos destinos paralelos. Perciben el amor en la presencia pero aún más en la ausencia. Se saben, se intuyen. Y a mí, su historia, me habla. Se aleja de los parámetros del romanticismo tópico para entrar en la originalidad de una relación que se sustenta en las intuiciones. Me gusta pensar que la casualidad existe. Y me emociona saber que hay verdades que son de película. 

10 feb. 2017

El orden de los factores sí altera el producto

Eran las 13:35 h. cuando entré a mi clase de 1º de Bachillerato con una actividad bajo el brazo cargada de esperanzas. No es buena hora (la última lectiva) ni buen día (un jueves, víspera del viernes); pero son buenos chicos e ideé para ellos lo siguiente:
Escribí la "Página doblada" del día en la pizarra que reza así:

"¿Qué vale más en este mundo? ¿La Divinidad o la persona? La persona, sin duda. Mientras estemos en la Tierra, debemos tratar mejor a los semejantes que a los dioses, porque la Divinidad habita en los demás. Más bueno es donar a los hombres que a los templos".
                                                                             Miguel Espinosa, Asklepios

Y entonces les leí el poema "Cantares" (Abonico, 1917) de Vicente Medina. Dice así:

Yo escuché las maldiciones
y vi los ojos con lágrimas...
¡de los descorazonados
que partían de la patria!

Hacinados en los buques
vi los descorazonados...
¡yo vi la trata de negros!...
¡yo vi la trata de blancos!...

Ancho camino es el mar
y parejico y derecho...
¡Qué parejico está el mar!...
¡qué parejico de muertos!

 A continuación les proyecté un pase de fotografías con banda sonora de Moby. En él se visualizan 60 imágenes del trabajo del gran Samuel Aranda sobre la inmigración. Comenzaban con esta:



Después, con fondo musical, habían de ir relatando la historia de Diko, un niño que ha llegado a nuestro país desde Camerún. Sus ojos se encendieron al hilo de las imágenes, y cuando les lancé la red para capturar algo de su fantasía, vi que en ellos brotaba una chispa de ingenio: quisieron que los finales de sus historias fuesen positivos, optimistas. 

Al finalizar la clase algunos se acercaron a mi mesa para decirme que les había gustado mucho la actividad. Uno de ellos me comentó que iba a dar a su historia un final triste, yo le repliqué diciendo que prefería que fuese un final esperanzador. Y él, con esa fuerza que da la juventud, me respondió que primero desaría contar lo bueno porque no le gusta lo que ve, pero que desgraciadamente el orden es el inverso, así que, profesora "primero, denuncio lo que me parece injusto; después, cuando pueda, cambiaré el mundo". Ojalá pueda.

7 feb. 2017

Diario de algunas cosas

Hoy me despierto con Darío a mi lado susurrándome: "Buenos días, mamá". Después, la rutina del desayuno con su inapetencia y sus ganas de jugar. Vamos a darle de comer a las palomas antes de entrar en la guardería, pero declino el paseo y me vengo rápida al instituto: la prisa... esta compañera inoportuna que me hace estar en tres lugares a la vez, como mínimo.
Llego a tiempo de hacer copias. Entro en la clase de 1º de Bachillerato e inauguro la sección -que será diaria- "Páginas dobladas". Y les digo que yo estuve en un tren entre Milán y Venecia una vez remota en la que fui adolescente, como ellos, y que fue allí donde vi a mi vecino de vagón doblar la esquina del periódico que leía con avidez. Y que compartiré con ellos esas páginas (sentencias, fragmentos, poemas...) que me hacen o me nombran o acaso nos cifren a todos.

En letras grandes, en la pizarra, la silueta de las palabras acompaña sus silencios expectantes:

"Cambiar el mundo, amigo Sancho, no es utopía ni locura sino justicia". 
M. de Cervantes, El Quijote.