12 abr. 2018

Despacio y buena letra, por favor...


Cada vez más, y más, y más rápido. Leo, con asombro, que hay estudios que constatan que la lenta percepción del tiempo que tenemos cuando somos niños tiene una explicación neurofisiológica que se relaciona directamente con el tamaño; es más, las investigaciones del Doctor Andrew Jackson (Trinity College, Dublin) han reportado que asimismo, los animales tienen diversas percepciones del tiempo, de ahí que sea difícil cazar una mosca... (puedes leer el artículo aquí). 

Lo que más me preocupa de este hecho es que si un niño tiene una velocidad de percepción y comprensión de una imagen de unos cuatro segundos, ¿cómo se le permite ver dibujos animados con   colores estridentes y acciones que suceden a un ritmo trepidante?, ¿cómo se les ofrecen juegos que no obedecen a su naturaleza, por definición, más lenta que la del adulto? Es fácil para cualquier padre comprobar el nerviosismo que invade a su hijo tras un rato de televisión o de juego en una tableta. Personalmente, en mi hogar, por decisión consensuada, hemos eliminado casi al completo las pantallas. Mi hijo de tres años juega, a veces, con objetos que él mismo se va fabricando. Hace mucho tiempo que al iPad se le "acabaron las pilas", que en la televisión solo "salen películas" (seleccionadas por nosotros) o documentales de animales, por los que siente fascinación. Íntimamente, y lo digo con humildad, me siento orgullosa de ello. Por el momento, y ya cuenta en su haber con tres años y medio, no ha llegado a decirnos jamás "me aburro". 

Puede que los adultos, que ya hemos sucumbido al ritmo veloz de este mundo en el que nos movemos, hayamos perdido la perspectiva, o puede que nuestra naturaleza interna esté cambiando de tal forma que, incluso, en algunas modas, valoremos la estética de lo feo dándole de lado a la belleza. Puede que el ser humano se esté volviendo realmente loco de tanto generar dopamina, ese punto débil de nuestro cerebro que hace que necesitemos recompensas como una droga (piénsese en el famoso Candy Crush). Puede que el hombre corra y corra como lo hacía Speedy Gonzales en aquellos dibujos de la infancia solo porque ya no sabe parar. ¡Qué falta nos hace desconectar para conectarnos con nuestra propia naturaleza!, ¡qué necesario es elogiar la lentitud! Slow food, slow travel, slow... please. 

7 mar. 2018

Certezas



Salir de casa,
poner las manos al volante,
dejar que vuele el silencio,
que el paisaje te atraviese,
estar quietos y movernos,
deambular por los senderos,
mirar las nubes, eternas,
y ver, ver más allá de ellas.




Salir de casa para volver después,
pasadas las horas,
pasados los días.

En el camino estaba el sentido:
hay hilos que siempre nos llevan. 





1 mar. 2018

Pataletas

Voy observando que, cada vez con más asiduidad, a los adultos que consideramos interesados en una materia, que asisten a cursos especializados en asuntos de su competencia o que escuchan conferencias o que reciben materiales que les servirán en sus trabajos, les cuesta mantener la atención consciente. Se ha eliminado el pudor de sacar el móvil delante del conferenciante para responder a un watsapp, es más, ya ni siquiera se intenta disimular que uno saca el teléfono y lo mira de soslayo para determinar si es importante o no: en primera fila, suena el tic, saca el móvil y, con jactancia incluso, responde sonriendo sonoramente. Después, levanta la vista y vuelve a prestar atención, tal vez. 

Me ha sucedido esta semana, el martes, concretamente. Y no pude resistirme: paré mi discurso y le dije con tono amable y un tanto cínico que si sonreía por mis palabras o por las del watsapp que acababa de responder. 

Estoy haciéndome mayor, y un tanto intolerante tal vez: no me gustan ciertas actitudes y me rebelo contra ellas. Mientras que veo a personas atentas, tomando notas, implicadas, constato que estas nuevas hornadas de jóvenes que se encargarán de la primera educación de nuestros hijos destilan modales que no responden al respeto ni a la educación. Por fortuna, mi generalización no es exacta: la mayoría serán gente implicada y muy profesional. Pero también están estos otros. Y no me gusta. ¡Qué añoranza de las cabinas telefónicas! Existía la posibilidad de comunicarse y estaba cada cosa en su lugar y en su momento. 

17 feb. 2018

Útil


Estos días ando inmersa en las clases que estoy impartiendo a otros profesores. Aunque intento centrarme en algunos asuntos que tengo desatendidos, mi mente está focalizada en la comprensión lectora, en el proceso de escritura, en los anclajes de la creatividad, en las estrategias para mejorar la metodología didáctica y, en definitiva, en conseguir que, de alguna forma, los profesores transformemos a los alumnos pasivos en alumnos motivados, comprometidos con su aprendizaje, empáticos, conectados con el mundo real (y menos con el virtual). Sé que mi eco es de corto alcance; sin embargo, tengo la sensación de que hablar desde la experiencia de los aciertos y los errores, de que contar lo que me apasiona y transmitirlo con honestidad, es algo que se traduce en belleza. No sé bien cómo explicarlo, tal vez en el fondo todo se reduzca a que me siento útil. Y es gratificante. 

8 feb. 2018

En un café


[Yo. Julio, 2008. Cabo de Gata.]

Ayer, mientras compartía un café con un colega, me dijo, de repente y sin que hasta ahora hubiésemos llegado a ninguna confesión personal: "ayer me dijo mi hijo: -Papá, nos has dedicado la vida. Gracias". Yo, quemándome con el café ardiente lo miré y le sonreí. Le dije que, pasados los años y viendo a los hijos propios desenvolviéndose en la arquitectura del día a día que se hayan diseñado de forma satisfactoria, no puede haber un reconocimiento más alto. Y mi compañero añadió: "No me arrepiento de nada. De joven tuve la oportunidad de hacer proyectos y diseñar para los grandes, pero decidí dedicar mi tiempo a llevarlos de un sitio a otro, a ayudarlos en las tareas del colegio, a estar con ellos, a jugar. ¡Y qué mejor cosa podría haber hecho! Los logros profesionales son para otros, yo ahora sé que tomé la mejor decisión". 
Él terminó su café, yo el mío. Ambos nos dirigimos a la siguiente clase. Pero esa conversación no me ha abandonado desde ayer. Un hombre en paz consigo mismo. Ahí está el ejemplo de todos los manuales de autoayuda de hoy en día, de todas las corrientes tan chic como el Midfullness y demás. En realidad, nada es moderno; lo esencial pertenece a la sensatez atemporal: lo que importa, lo que nos mueve, es el amor. Cada uno pone el foco donde quiere: los poderosos, en el poder; los ansiosos del éxito, en el aplauso; un padre, en su familia.
Esta vida... ¡qué simple y compleja a un tiempo! ¡Cuántas aristas y vértices que modifican el prisma de colores! ¡Qué absurdo vivir haciendo malabares con los recuerdos, con los proyectos de futuro, con los anhelos incumplidos, con los sueños rotos! ¡Qué necesario es mirar alrededor para darnos cuenta de que lo que importa es que tu hijo, pasados los años, sea feliz por haberte tenido como referencia! 

4 feb. 2018

Historia de un día



Despertarme a las 6, cuando aún todos duermen.
Abrir la ventana y otear el horizonte.
Ver amanecer.
Respirar el aire frío de la mañana.
Dirigirme, sigilosa, hacia la cafetera.
Paladear despacio y en silencio el café y su olor.
Sentarme en la mesa del despacho.
Colocar los dedos sobre el teclado.
Adentrarme en los pensamientos, que vuelan.
Organizar palabras, estructurarlas, darles forma.
Vivir dentro de las ideas que van apareciendo en la pantalla.
Saber que vas creando, que vas creciendo en lo que haces.

Abandonar la mesa cuatro horas después.
Conducir al lugar donde siempre fui yo.
Ser esa otra parte de mí que también me define.




Y así ir conformando un día hermoso...
Palabras, ideas, caminos, hombros cercanos.
Terminar en la noche con una copa de vino tinto entre los dedos.
Escuchar el silencio de la casa.
Saberme viva.



21 ene. 2018

Cala de la media luna

Cala de la media luna, Cabo de Gata
Imagen tomada de aquí:http://nudismo-naturismo.com/l_p_almeria_c.htm


La verdad con frecuencia se oculta en sentimientos
más que en lo que deduce la razón.

Joan Margarit, 
en "Laboratorio de cálculo" 
Todos los poemas (1975-2012).