22 sept. 2010

Buon ascolto

Esta canción.
Porque me gusta.
Porque me pone de buen humor.
Porque no hace falta motivo, ¿o sí?
Sólo hay que escucharla con los ojos cerrados para soñar.


13 sept. 2010

Definición del viaje (de la vida)


A mi querido Javi R.


PEREGRINO


¿Volver? Vuelva el que tenga,

Tras largos años, tras un largo viaje,

Cansancio del camino y la codicia

De su tierra, su casa, sus amigos,

Del amor que al regreso fiel le espere.


Mas, ¿tú?, ¿volver? Regresar no piensas,

Sino seguir libre adelante,

Disponible por siempre, mozo o viejo,

Sin hijo que te busque, como a Ulises,

Sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.


Sigue, sigue adelante y no regreses,

Fiel hasta el fin del camino y tu vida,

No eches de menos un destino más fácil,

Tus pies sobre la tierra antes no hollada,

Tus ojos frente a lo antes nunca visto.


Desolación de la quimera, Luis Cernuda


***


Mi comentario al poema:

¿la realidad o el deseo?


Barquito de papel...


10 sept. 2010

Año nuevo, ¿vida nueva?



Desde hace años -demasiados- mis años no comienzan en enero, sino con el nuevo curso escolar. Éste no está siendo diferente: agradezco que me nazca la ilusión renovada de saberme frente a unos adolescentes a los que con todas las herramientas que las palabras y la música y el arte ponen a mi alcance, intentaré agitar. No consiste en que aprendan muchas cosas, sino en suscitarles la curiosidad por aprender algunas. No se trata de lecciones magistrales, sino de hacerlos mirar la vida con ojos inquietos para que sean capaces de sorprenderse por hechos casi invisibles. No busco grandes mentes, sino “personitas” que se están formando y que esculpirán un futuro tal vez mejor.

Desde hace años -demasiados- mis primeros días de curso escolar son siempre un manojo de nervios: este año, como aquel en el que mi madre me dejó en el aula de preescolar con una trenza y un babi azul (no me gustaba el rosa), me enfrento al acontecimiento con un gusanillo que me recorre el estómago, casi feliz de que todo se produzca de nuevo. Y consciente de que este año, casi tanto como entonces, casi tanto como el pasado, mi vida cambia al ritmo de cada página explicada y de cada poema medido.

Desde hace años -algunos menos- me sorprende que este centro de enseñanza que me habita y que yo habito pueda aún depararme antiguas ilusiones junto a los primeros atisbos de incredulidad y escepticismo. Ha de ser este lado de la mesa; o ha de ser la madurez, que, sospecho, cada año me toca más de cerca.