31 dic. 2011

Feliz 2012

Hace un par de días una amiga me regaló un marcapáginas donde reza una cita de Nietzche:
"El camino a todas las grandes cosas pasa por el Silencio".

Finalizo el año con esta cita, pero también con la voz en alto para llenar todas las plazas que nos lleven a un futuro mejor. Ese banco de la imagen, esa plaza llamada Plaza del Futuro, está preparada para que la llenemos y caminemos hacia un 2012 en el que no nos arrebaten la esperanza.

Mis mejores deseos para todos.

28 dic. 2011

Andarse por las nubes para llegar a la rama

Ando estos días paseando la vista entre las páginas de artículos y libros que excitan la imaginación en los terrenos de la docencia, y voy dándome cuenta de que he llegado a ciertas conclusiones que aquí se exponen y que yo desconocía previamente desde la práctica: he hecho el camino inverso, parto del final para ahora llegar al origen, a la teoría. A veces basta cerrar los libros para que comience a abrirse la mente. Soy de las que piensa que las buenas lecciones no están encerradas en ninguna unidad didáctica ni en ningún esquema copiado de la pizarra. Y me alegra haber andado el camino en sentido contrario, puesto que me reafirmo en la intuición que tenía: hay que dejarse llevar para llegar adonde te están esperando.

La última vez que utilicé esta máxima en un sms (“déjate llevar”) me condujo a un océano de posibilidades (la comparación no es gratuita: mis dotes para la natación son limitadas) que hoy me hace sonreír cada mañana cuando abro los ojos. Esta vez, entre tantos apuntes y notas, me dejaré llevar para preparar unas charlas sobre docencia que me han encomendado; sin embargo, temo que mi labor no responda a lo que se espera, puesto que mi única verdad es que esto de enseñar no se aprende en ningún sitio y por tanto, hay que volar… echarle imaginación al tema y olvidar tanto papel absurdo y tantos contenidos innecesarios para dar alas al verdadero pilar del saber: la fantasía. Como ejemplo de esta rebeldía, baste leer algunas de las notas que serán el eje de mis ponencias:

“Las palabras son como la capa superficial de las aguas profundas” (Wittgenstein).

Uso de metáforas: aumento de la capacidad de crecer, aumento del sentimiento de seguridad.

“Las hipótesis son como redes: lanzas la red y, tarde o temprano, encuentras algo” (Novalis).

La importancia de, por momentos, ser libre para ser “otro”.

Despertar el “extrañamiento” a través de la descontextualización.

No todo tiempo pasado fue mejor; fue, sencillamente, diferente.

Y mi favorita:

“La creatividad hace que la palabra tenga una virtud libertadora, y sirve no para que todos sean artistas, sino para que nadie sea esclavo” (Rodari).


Por cierto: manejo varios títulos, pero de momento me gusta "Elogio del libro cerrado".

Y un tema musical apropiado... Volare.

11 dic. 2011

¿Somos más exigentes?


Vengo apreciando que, con el paso de los años, uno se vuelve cada vez más “selectivo” con respecto a casi todo, o quizás sea más acertado decir “exigente”. Me he propuesto hacer una lista de algunos comportamientos, hechos, actos de la vida cotidiana que me “irritan”. El elenco no atiende a ningún orden e invito a quien pase por aquí a compartir alguna de esas cosas que diariamente nos enervan. Yo, por mi parte, señalo las siguientes:

  1. Hablar a alguien y que esa persona no me mire a los ojos.
  2. El sensacionalismo en los telediarios.
  3. El frío en los pies que me acompaña casi todo el invierno.
  4. La falta de integridad de ciertos personajes.
  5. La indiscreción de alguna gente.
  6. La publicidad disfrazada de episodio cómico dentro de un programa.
  7. Las personas que no hablan, gritan.
  8. La credulidad del gran público y la escasez de juicio crítico.
  9. Asistir a las lamentaciones por la falta de tiempo: hay tiempo para casi todo.
  10. La hipocresía (ahora que vienen fechas muy propicias…)
  11. Atributos como la arrogancia, la mezquindad o el vampirismo.
  12. Que el coche de detrás se me pegue demasiado mientras conduzco.
  13. La insolidaridad.
  14. Que un alumno interrumpa la clase mientras se declama un poema.
  15. La falta de objetividad allá donde se presupone.
  16. Planchar y ordenar.
  17. El sonido de la uña sobre la pizarra.
  18. El despotismo.
  19. La constante negatividad de algunas personas.

Podría seguir…

8 dic. 2011

En el día de hoy




Con sol, con paseo por el monte, con poesía entre las manos, con armonía y paz. La naturaleza en perfecta simbiosis con el ser que nos forma, con quien nos rodea, con lo que observamos y con el mundo que construimos.
Entre los dedos, Paisaje con grano de arena de Wislawa Szymborska, y pasear con sus palabras alzando el vuelo en plena montaña; adentrándonos en la poesía, que es música, como merece: en alta voz. Y la flecha lanzada, reverdecido el pino, la vida naciendo entre los resquicios del suelo humedecido, la sonrisa cincelada en los labios, la esperanza ciega en el mañana y, más aún, en el día de hoy que nos nombra.






EL FLECHAZO

Ambos están convencidos
de que el súbito amor les unió.
Tan firme seguridad es bella,
pero aún más bella es la inseguridad.

Creen que, si antes no se conocían,
nada pudo haber existido entre ellos.
¿Qué dirían las calles, las escaleras y los pasillos
donde quizá tantas veces se cruzaron?

Desearía preguntarles
si no lo recuerdan.
¿Acaso algún día cara a cara
en una puerta giratoria?,
¿un «disculpe»entre la multitud?,
¿un «se equivoca» al otro lado del teléfono?
Pero sé su respuesta.
No, no lo recuerdan.

Los sorprendería
que el azar llevara tiempo
jugando con ellos.

Aún no por completo listo
para convertirse en destino,
se les acercaba y se iba,
les atajaba el camino
y, ahogando una carcajada,
de un brinco se apartaba.

Hubo signos, presagios,
qué importa si ilegibles.
¿Hace unos tres años,
o el pasado martes,
una hojita voló
de un hombro al otro?
Hubo algo perdido y después recuperado.
Quién sabe, ¿no fue la pelota
en los arbustos de la infancia?

Hubo timbres y picaportes
donde, antes de llegar la hora,
la huella de una mano en otra se imprimió.
Dos maletas juntas en una consigna.
Quizá un mismo sueño, una misma noche,
diluido en brumas por la mañana al despertar.

Porque no hay comienzo
que continuación no sea,
y el libro del acontecer
está siempre abierto por la mitad.

Wisława Szymborska, Paisaje con grano de arena.

La música es de Albioni: Adagio in G menor, una buena banda sonora para ver caer la tarde.