29 abr. 2013

Haruki Murakami o de cómo los peces pueden llover: un mundo lleno de posibilidades

Desde hace unos meses vivo atrapada en un universo paralelo que lleva por nombre Haruki Murakami: me ha raptado al otro lado. He sentido, junto a Tooru Okada, que hay momentos en los que uno desearía tener un pozo muy hondo para esconderse y estar a solas; he vivido en el aire esperando el retazo de destino que me llevase a un callejón sin salida hasta encontrar a Goma, la gata que persigue el señor Nakata; han llovido peces y caballas y he peregrinado a la otra vida, la de la oscuridad, de la mano de Kumiko.
Lo que me hace flotar de un párrafo a otro en la literatura de Murakami es la sorpresa de los acontecimientos, lo ilógico que cobra sentido a medida que avanzan los hilos de la red que teje el mundo, lo irracional que domina las situaciones vitales de cada día, la fuerza y la importancia del destino, los acontecimientos que se quedan sin resolver... ¿acaso el ser humano halla siempre la respuesta?
Voy saboreando cada página, y miro hacia arriba muchas veces para leer hacia adentro (la literatura tiene tanto de ventana como de espejo), y sé, cómplice, que no hay absolutos y que, al final, cualquier cosa es susceptible de ocurrir; de hecho, a veces, ocurre todo.


23 abr. 2013

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Lo que importa

Suenan partituras de silencio
que rodean el día de cada día,
la esencia de las cosas más simples:
el grano de trigo, el semen del hombre,
la raíz del árbol, el blanco de nube.
Y no comprendemos.

Vivimos enredados, entrelazados,
inmersos, revueltos, chirriantes,
atónitos, sordos, sordos, ciegos.
Oímos la sombra, vemos todo el ruido,
huele a soledad entre el infinito.
Y no comprendemos.


Música: Chan Chan