27 oct. 2012



                     EL SALTO

E piangeva per me, per una delle cinque
o sei cose che fanno piangere.
M. Gualtieri, fragmento de Mio vero

          Hay que invertir el orden:

          haz que deje de llover,
                                                         salta
          como estatua de sal
          hacia el otro infinito
          donde nadie te espera.
          Aprende que este día
          no tiene más confines
          que lo que ven tus ojos,
          que no hay atrás de oro
          ni un luego de esmeralda.

          Convéncete:
          hay que invertir el orden.

          No existen en la vida
          los pasados perfectos
          ni será el sol dorado
          quien te alumbre mañana.
          Si acaso…
          como en la noche fría,
          te acechen, sigilosas,
          nostalgias de futuro.

                      *

22 oct. 2012

Tal día como hoy



Sucedió que un 22 de octubre...

- Andrè- Jacques Garnerin se lanzó por primera vez en paracaídas tras haber ascendido en su globo de hidrógeno mientras miles de personas lo observan. Ocurrió en 1797.

- Nacieron, en este día, ciertos personajes que han hecho este mundo un poco mejor: en Raiding (Hungría), Franz Liszt, compositor, director y pianista (1811); en Madrid, Dámaso Alonso, el mismo poeta que años más tarde escribirá el terrible poema titulado "Mujer con alcuza" (1898); en París, Catherine Deneuve, que debutó en el cine con tan solo trece años (1943).

- También, en un día como hoy, murió en Aix-en-Provence (Francia) el pintor neoimpresionista Paul Cézanne tras haber pasado unas cuantas horas pintando bajo un aguacero monumental, hecho que le provocó una neumonía mortal. Era el año 1906.
 
- Por primera vez, un veintidós de octubre de 1975 una estación espacial se posa en Venus y manda la primera fotografía del suelo de este planeta a la Tierra.

- Justo un año después, en 1976, nace en Altea (Alicante) Ana María Marín Martínez. Una niña que se trasladaría a los pocos años de vida a Cehegín (Murcia) junto a su familia.

- Tal día como hoy,  a las diez y veinte de la noche en el hospital de la Arrixaca de Murcia nacía una niña muy débil. Pesó tan solo dos kilos y setecientos gramos. Esa niña se llamaría como su abuela materna, siguiendo las costumbres de la época. Su abuelo aventuró con gesto de preocupación que no viviría mucho porque era demasiado escuálida, a la vista de la exterma pequeñez y delgadez.

Hoy, esa niña se ha convertido en la mujer que escribe. Mido 1'72m. Aquel abuelo ya no está para decirme que era su nieta favorita. Peso 57 kilos. Estado de salud, aceptable. Tengo en mi posesión un baúl hermoso, lleno de recuerdos increíbles que me hacen sentir afortunada; conservo y cuido a un puñado de buenos amigos, entre otros, una tal Ana María Marín Martínez que dentro de cinco meses se convertirá, por primera vez, en mamá. También cuento con la voz de mis padres, con la comprensión de mi hermana, con los mimos que me sigue regalando la única abuela que me queda y a la que adoro. Siento cada día que vivo rodeada de gente que me quiere, algo que entiendo como un regalo de la vida. Estos treinta y tres años que cumpliré a las diez y veinte de la noche de este veintidós son... una efeméride de tal día como hoy. La celebración, en realidad, es cada mañana.

12 oct. 2012

Lo que no somos, lo que no queremos (E. Montale)

"Un hombre no puede saber dónde está en la tierra salvo en relación con la luna o con una estrella. Lo primero es la astronomía; luego vienen los mapas terrestres, que dependen de ella. Justo lo contrario de lo que uno esperaría. (...) Existe un aquí sólo en realción con un allí, no al contrario. Hay esto sólo porque hay aquello; si no miramos arriba nunca sabremos qué hay abajo. Piénselo, muchacho. Nos encontramos a nosotros mismos únicamente mirando lo que no somos. No puedes poner los pies en la tierra hasta que no has tocado el cielo".

El palacio de la luna, P. Auster.
***
 
Ahora comprendo el porqué del no saber muy bien dónde se está ni hacia dónde dirigirse, algo, por otra parte, tan común a algunos seres de esta especie humana que aún no hemos bajado, como es mi caso, de eso llamado luna. 


11 oct. 2012

Carlos del Amor en un minuto veinte

Hace unos días asistí durante una hora y media a la conferencia de un chico de mi edad cuya voz es conocida por todos los que vemos el telediario de la Uno, esperando a que suenen los minutos finales, los de cultura, es decir, atentos a lo que él -Carlos del Amor- nos haya seleccionado para ese día. 
Confieso que tuve la tentación, horas antes, de no ir (de hecho, hube de rechazar un agradable café para asistir al evento): a veces sucede que cuando uno escucha de cerca a alguien que hasta ese momento le había despertado interés, se da cuenta de que la persona dista mucho de ser lo que se había imaginado. Sin embargo, este periodista, además de presentarse como los más grandes (es decir, con humildad), supo estar a la altura de cada una de las preguntas a las que fue respondiendo, incluso a las más comprometidas. La valía de su trabajo traza una línea directa con la emoción, con la poesía, y se puede observar en cada una de sus piezas. Solo desde la honestidad de saberse pequeño es como uno se hace grande, a la altura de la sugerencia que imprime a su minuto veinte de cada día, de casi todos los días. Es una suerte que un noticiario cierre su espacio lleno de catástrofes humanas y éticas con una brizna de belleza: la que su mirada nos regala. Dijo algunas cosas que apunté en ese cuaderno que siempre va conmigo, pero dejaré escrita aquí una que se me incrustó en la memoria: 

"La imaginación es lo único que no cotiza en bolsa".




1 oct. 2012

La vida de las cosas



Ando de acá para allá toda la tarde buscando un documento que, se supone, debería tener bien localizado. Es curioso: creo que se ha perdido para que yo haga un viaje hacia mí misma buscándolo. Resulta que he sacado carpetas y papeles que hace casi ocho años que no veía: me he encontrado con apuntes y notas sueltas de cursos de antaño donde se explican pasos de bailes y leyes educativas del exterior y congresos sobre literatura de viajes y miles de cosas más; he hallado anotaciones en agendas que me llevan a libros leídos (Lévi-Strauss, U. Galimberti y muchos más), en un rincón estaban algunos trabajos de alumnos que entonces tenían doce años y que inventaron una firma y una dedicatoria para mí, me he tropezado con fragmentos de vida escrita y soñada y con un folio donde mucha gente querida -Lole, Sole, Carmen, Eva, Mamen, Enrique, Pedro, Juan Antonio, Fernando, Pedro- me deseaba felices veintiún años en aquella fiesta de mi piso de estudiante de la calle Simón García... La vida tiene estas cosas: a veces las casualidades se conjugan para que algo que en principio iba a ser tedioso (la búsqueda de un documento -aún- desaparecido) acabe siendo un recodo de uno mismo, un paseo hacia quién se es a través de lo que se fue. Y cada vez que esto sucede es bueno mirar con calma, observar con distancia y respirar una cierta paz. Tal vez... alegría. 

Y una banda sonora para mirar a lo lejos desde dentro: AqUí.