19 nov. 2012

Aniversarios

[Imagen tomada de http://tracycorrecaminos.blogspot.com.es/
2012/08/una-nube-de-algodon.html]


Hay días del calendario que destacamos en la vida de cada uno de nosotros porque marcan un antes y un después en nuestra forma de respirar el horizonte de un presente que nos habita: hoy, 19 de noviembre, es una de esas fechas especiales para mí, porque en un mes tan frío supe que, a quien conmigo va, tenía que contarle los secretos del mundo y la literatura que los envuelve, y eso me llevaría mucho tiempo. Las casualidades de la vida me han traído hasta donde estoy. Y creo que es hermoso celebrar las fechas, porque importan, porque son, y porque nos hacen ser.

17 nov. 2012

José Manuel Navia: un viaje a Mali

[Fotografía de J.M. Navia, tomada de http://jmnavia.blogspot.com.es/]

Ayer asistí a una conferencia que tenía apuntada como cita ineludible: la del fotógrafo José Manuel Navia. Presentado por Mónica Lozano, quien mueve los hilos de este arte aquí, en Murcia, con una diligencia y  humildad dignas de admiración, los allí asistentes tuvimos el placer de escuchar a un viajero auténtico, a un artista grande; es decir, un hombre claro, honesto, limpio, originario, fuera de los circuitos de la hipocresía y con un sentido del humor que tiene mucho que ver con mi forma de ver el mundo.
Es amigo de otro amigo mío que comparte esas mismas cualidades, Óscar Molina, y sé que ha ido alguna vez a hacer talleres a Cabo de Gata. Yo no he tenido la suerte de compartir esos seis días allí con Navia, pero si de algo me convencí anoche es de que, si vuelve por los parajes almerienses de la mano de Óscar, no me lo perderé.
Puedo decir que anoche estuve en Mali con Navia, que me acerqué al olor del pan en los hornos de adobe, que miré a través de los ojos del desierto, que navegué por el Níger a la luz del atardecer.
Es curioso cómo, siempre que alguien se tropieza con un artista auténtico, vuelve a respirar. Y cuando hablo de artista hablo de  Navia, quien dice que “el viaje en sí mismo no importa sino que es más bien el camino para viajar a uno mismo”, de quien deja caer de soslayo que “llegar a un lugar sin plásticos ni tecnologías es una forma de de vivir sin ruido”, de quien cita a quien piensa que “la vida es aprender a degustar los fragmentos de lo cotidiano”.
Regresé de mi viaje personal reconfortada, dando gracias al cielo lluvioso de mi ciudad por dejar que aún se desprenda algún flash de luz auténtica en un ser humano, y escuchando el sonido del agua bajo mis pasos mudos, en el trayecto de vuelta a casa,  con un equilibrio incierto y feliz al saber que el hogar se lo puede tragar la arena del desierto y uno vuelve a construir otro, acompañada por el aroma de África y de la mano de la luz en la noche mágica.

[Fotografía de J.M. Navia, tomada de http://jmnavia.blogspot.com.es/]


Y la BSO de la mano de Slif Keita, AQUÍ