20 mar. 2012

Anna Ajmátova y la primavera

[Flor de melocotonero, 19 de marzo de 2012]


Al llegar la primavera algunos días son así:
bajo la nieve mullida reposa el prado,
los árboles murmuran risueños y desnudos
con el soplo de un viento tierno y elástico.
El cuerpo se sorprende sin peso,
uno no conoce su propia casa,
y la canción que aborrecía
canta, emocionado, como si fuera nueva.

Anna Ajmátova


Aunque hoy en esta zona que me habita nieve y caiga un agua necesaria, yo he visto brotar la primavera en la orilla del mar, en la esquina de la flor, en la luz de la noche y en el calor de la vida que me arropa... Un inicio de color azul.


11 mar. 2012

Besos alumbrados

(Luna llena con flor, vista desde mi balcón el 9 de marzo, 2012)



No hay más uniones eternamente legítimas
que las que están regidas por una verdadera pasión.
Stendhal, Del amor


Hay
relojes sin tiempo,
trayectos sin fecha,
lunas sin su cielo,
presentes sin voz,
besos sin cicuta.

4 mar. 2012

La dureza de los días



Mañana tendré que volver al aula, entrar y mirar hacia arriba en vez de dirigir mi vista al pupitre vacío, respirar hondo para no mirar hacia adentro. Volveré a sentarme en la mesa y tras abrir el cuaderno pasaré lista como dice la costumbre. Cuando llegue al apellido que da paso a su nombre, habré de pasar la página. Solo temo ese momento de mañana, y también el de comenzar con un "buenos días" porque para los 29 alumnos de esa clase y para mí no será un buen día porque ya se nos ha ido. Era un niño tan inteligente y con tanto sentido del humor que ha hecho su viaje mucho más rápido que todos nosotros, a pesar de que rebosaba ganas de vivir.

No es un post que tenga algo que pueda interesar a los lectores, no es el post que hubiera querido jamás publicar. Sin embargo estoy muy triste. Y estos halos son mi espacio. Y necesito dedicarle mis palabras, mi sonrisa, mi mejor sonrisa (como él me dedicó muchas veces la suya), mi abrazo fuerte y sincero (como el que él me regaló la última vez que fui a visitarlo hace apenas dos semanas). Tenía catorce años y un corazón lleno de bondad. Mañana, como ayer, como estos últimos cuatro días, quienes lo echamos de menos tendremos que convivir con la dureza de las horas y el sinsentido del destino.