29 dic. 2010

2011 con Italo Calvino


"LOS FUTUROS NO REALIZADOS SON SÓLO RAMAS DEL PASADO, RAMAS SECAS"

Italo Calvino, Las ciudades invisibles.

Mis deseos para el nuevo año se tiñen del verdor de las ramas indultadas, se colorean de esos pasados que se hacen verdad y dibujan una acuarela con los futuros que nos colman el presente.

La cita de Italo Calvino, autor que me fascina, me ha acompañado desde que leí esa magnífica obra: sí, las ciudades invisibles, como todo lo invisible, es esencialmente más verdadero que cualquiera de las cosas que puedan tocarse o verse. Y es, desde esa invisibilidad, desde donde debemos construir el futuro que se forja con cada rama del momento presente.

¡Salud!


Y la novena sinfonía de Beethoven, para volar hacia el nuevo año con alegría: http://www.youtube.com/watch?v=C0G9i6b8HhA


19 dic. 2010

Navidad y otros productos prefabricados




Hoy, apacible mañana de domingo con cierto encanto invernal, me he despertado proyectando un mundo de regocijos personales y solitarios: lectura tranquila frente al ventanal abierto y cubierto de una niebla espesa propia de un 19 de diciembre, aroma a pastel de chocolate que se hornea lentamente para el café esperado de esta tarde, periódico en mano poniéndome al día de nuevos trayectos de AVE y demás penurias económicas...

De repente empiezo a escuchar un tremendo escándalo: llega Papá Noel y se sitúa justo debajo de mi casa. El personaje viene acompañado de unas decenas de clones en su versión femenina con minifaldas sobre los charcos y, además, algo que me apasiona en toda esta parafernalia: una música rociera navideña -con los Ecos del Rocío de Jerusalem o Gloria Estefan del pesebre proclamando que ya viene el año nuevo y etcétera, etcétera- que inunda lo que era, minutos antes, mi tranquilo salón.

Pues sí: se nos impone el espíritu navideño, la felicidad, el amor, la alegría, la paz... Se nos impone comprar y regalar para demostrar que queremos a los nuestros, se nos insta a acudir a las cenas de compañeros de trabajo para aparentar que todos somos muy colegas y respetuosos y hasta amables.

Dios de todos que naciste por estas fechas -según se les antojó modificar en calendarios hace siglos- traes a nosotros tu reino situándolo debajo de nuestras ventanas y dejándolo entrar por nuestras tarjetas de crédito.
Sálvanos de la tentación.

Yo, por mi parte, para no caer en ella, esta navidad haré lo que soñaba hacer desde hace mucho tiempo: IRME DEL CONTINENTE. Me voy de viaje a un lugar donde no existen los papás noeles ni los reyes magos... Esto sí es felicidad.

Que cada uno disfrute estas semanas a su manera, respetables todas. Al final, lo que cuenta, es sonreír porque sí, casi sin motivo. Cuenta vivir.

10 dic. 2010

No perdamos la perspectiva

Así comienza La colmena, esa novela de un Nobel que rozó los albores de mi juventud en las aulas de lo que entonces se llamaba COU (Curso de Orientación Universitaria). Y eso es lo que yo he pensado muchas veces en estos últimos tiempos a propósito del estado actual de la enseñanza de la lengua en los institutos nacionales, y lo que hoy mismo he atisbado en las palabras del máximo representante de la Academia Española de la Lengua, Víctor García de la Concha, en una entrevista concedida a El País:

(Imagen tomada del Diario Público)

¿Qué ha fallado en España? Las humanidades retroceden en la educación. ¿El Gobierno no escucha a la Academia? Nosotros insistimos cada día. Los chicos que llegan hoy a la Universidad tienen una preparación lingüística muy inferior a los anteriores.

¿Por qué? Tal vez porque hemos atiborrado durante años las mentes de los muchachos con análisis gramaticales complejos. Hay que volver a lo básico: a enseñar a leer y a escribir, a leer en voz alta, a recitar, a discursear. Es lo que nos enseñaron a nosotros en la escuela. La ortografía que yo sé es la que aprendí a los 10 años. Para hacer el bachillerato había un examen de ingreso y con más de tres faltas de ortografía se suspendía.


Reflexionen, o reflexionemos todos. Lo dice una autoridad.

29 nov. 2010

François Cheng y el arte

Paolo e Francesca da Rimini, Rodin

“Una creación artística digna de ese nombre, al enfrentarse a todo lo real, debe mantener los dos designios: tiene que expresar, desde luego, la parte violenta, sufriente de la vida, así como todas las formas de perversión que esta vida engendra, pero también tiene como deber continuar revelando lo que el universo vivo encierra en cuestión de belleza virtual. Cada artista, en definitiva, debería cumplir con la misión asignada por Dante: explorar a la vez el infierno y el paraíso. De hecho, una de las pruebas de la existencia de esa belleza virtual se encuentra en la creación artística misma. En ella, la búsqueda de la belleza, de la forma y del estilo –aunque esa belleza, necesaria, nunca es suficiente- es la marca que distingue una obra de arte de las demás producciones humanas de finalidad utilitaria. El arte auténtico es en sí una conquista del espíritu; eleva al hombre a la dignidad del Creador, hace surgir de las tinieblas del destino un relámpago de emoción y de goce memorable, un rayo de pasión y de compasión compartible. Por sus formas siempre renovadas, tiende hacia la vida abierta derribando los tabiques de la costumbre y provocando una manera nueva de percibir y de vivir.

[…]

El arte es siempre la cristalización de un “aquí y ahora” aparentemente provisional, la elevación de una presencia en el tiempo como advenimiento. Por las formas realizadas que reactivan el gran ritmo, es para el hombre el medio supremo de desafiar al destino y a la muerte”.

François Cheng, Cinco meditaciones sobre la belleza,

Madrid, Siruela, 2007. Pág. 80.


Al leer esta página en voz alta a un receptor con el que me encanta polemizar y poetizar me dijo:

-¿Y cuál es, para ti, la realización práctica de ese pensamiento abstracto?

Mi respuesta fue inmediata: el párrafo donde Muñoz Molina describe los horrores de la guerra en La noche de los tiempos, las pinturas negras de Goya, la Pasión según San Mateo de Bach, y así un largo etcétera.

El arte surge de un conflicto: es el infierno y el paraíso de Dante, es la historia desgraciada de Paolo y Francesca contada de la precisa forma en que él lo hace, es el recuerdo de los tiempos felices desde la agonía del dolor presente en los versos:


Amor, ch'a nullo amato amar perdona,
mi prese del costui piacer sì forte,
che, come vedi, ancor non m'abbandona.
E quella a me: «Nessun maggior dolore
che ricordarsi del tempo felice
ne la miseria; e ciò sa 'l tuo dottore.

Divina Comedia,
Dante. "Infierno", Canto V.


Me parece acertada la idea de que el artista, en el momento de la creación, es un “dador de forma”: de la nada surge un mundo posible hecho materia que huye de la cotidianeidad. Es la vía por la que el hombre se sitúa sobre el tiempo y el espacio. Es el Arte con mayúsculas. Sin embargo, me gustaría lanzar una pregunta a propósito de esta idea: ¿realmente una obra de arte surge de la nada? ¿No es, acaso, una forma distinta de expresar o decir lo ya dicho? ¿Qué es, entonces, Arte?


Y Chopin para la inspiración:

http://www.youtube.com/watch?v=BczgDb9-ctQ


22 nov. 2010

Luz llena de luna



11

ahora

en esta hora inocente
yo y la que fui nos sentamos
en el umbral de mi mirada


Alejandra Pizarnik



Y esta canción... Blue Moon, B. Holiday


15 nov. 2010

En busca del instante sucesivo


"Toda belleza está precisamente ligada a la unicidad del instante. Una verdadera belleza nunca sería un estado perpetuamente anclado en su fijeza. Su advenir, su aparecer ahí, constituye siempre un instante único; es su modo de ser. Puesto que cada ser es único y cada uno de sus instantes es único, la belleza reside en su impulso instantáneo hacia la belleza, constantemente renovado y cada vez como nuevo".

François Cheng, Cinco meditaciones sobre la belleza.
Madrid, Siruela, 2007. Pág. 22.


Si somos únicos y nos mueven los instantes, entonces está predestinado que la belleza del mundo nos rodee con sus manos. Digamos que el ser humano ansía, por lo tanto, el instante sucesivo. Como la ola brava y sobrecogedora que se renueva en cada envite.


Y la música... escuchen y disfruten:
Yo-Yo Ma...

4 nov. 2010

Moneda de canto


CARA

He vuelto a las aulas universitarias: tras casi diez años de adiós al lugar del que salí con un título en la mano, he vuelto a sentarme en los pupitres de la Facultad para darme cuenta de que viví en la prehistoria de la educación. Nadie puede imaginar el calibre de mi sorpresa al ser testigo de que la mitad de los alumnos que asisten al curso pasa el rato conectado a Facebook o a Twiter (ya no se lleva aquello del Messenger, ¡qué anticuada me quedé!). Ahora, los jóvenes de los que me separan no demasiados años –y sin embargo me siento en las antípodas de esa juventud- se dedican a enviar sms, no tienen ningún pudor en llevar el móvil conectado y con sonido (incluso se salen al pasillo a hablar si el aparatito suena), se afanan en chatear con los colegas sin importarles que delante de ellos, de nosotros, haya alguien que intenta enseñar algo. Y yo, atónita, contemplo el espectáculo con escepticismo.


CRUZ

Esta mañana, un alumno de 15 años, con una amplia sonrisa que denotaba esa especie de orgullo que uno siente al saber que ha conseguido un buen resultado en algo, al terminar su examen sobre lírica medieval me ha dicho: “Profesora, me he aprendido una jarcha en mozárabe y te la he escrito”. Otra alumna me ha pedido que le mande un trabajo extra para subir nota, porque sabe que no ha sacado un diez en el examen y quiere un diez; y me ha razonado sus motivos. Luego, una tercera alumna de la misma edad me ha pedido por favor que le corrija unos esquemas, voluntarios, que ha hecho para repasar contenidos; en el reverso del folio le he puesto: “Excelente. Probablemente sea lo más valioso que yo pueda enseñarte: una buena técnica de estudio. No dejes de hacerte esquemas”.


CANTO

¿Qué sucede en la enseñanza? Una cada vez sabe menos de todo, pero si de algo estoy convencida es de que gracias a ese grupo de alumnos que me ha devuelto la esperanza en mi labor, no todo está perdido. Habrá redes sociales, habrá tecnologías que ahorren tiempo para luego “derrocharlo” en mirar las fotos de la amiga del amigo de mi amiga, habrá aulas sobredotadas con cien personas que parezcan distraídas. Sin embargo, hoy siento que de esas cien habrá al menos dos o tres interesadas, dos o tres que tendrán ilusión con llegar un paso más allá: el paso de aprenderse la jarcha en mozárabe o de hacer un trabajo extra, por ejemplo.

La cara es inseparable de la cruz de la moneda. Por suerte, siempre existe el ángulo del canto, y acaso sea en éste donde podamos situar esa especie que todavía nos permita confiar en el futuro de este mundo.


Y una ilustración musical: Los chicos del coro

30 oct. 2010

Besarte fue besar un avispero

El beso, Picasso (Tate Modern, Londres)

Hoy se celebra el centenario del nacimiento de Miguel Hernández.

En esta efeméride quiero cantar el verso que me agitó estrepitosamente el alma literaria que me habita: descubrí , camino de su casa en Orihuela, al poeta.


No me conformo, no: me desespero

como si fuera un huracán de lava

en el presidio de una almendra esclava

o en el penal colgante de un jilguero.


Besarte fue besar un avispero

que me clava al tormento y me desclava

y cava un hoyo fúnebre y lo cava

dentro del corazón donde me muero.


No me conformo, no: ya es tanto y tanto

idolatrar la imagen de tu beso

y perseguir el curso de tu aroma.


Un enterrado vivo por el llanto,

una revolución dentro de un hueso,

un rayo soy sujeto a una redoma.


Miguel Hernández, El rayo que no cesa


Miguel Hernández nació para que quienes amamos la poesía y a los poetas nos aferremos a sus palabras de hombre y subamos a las más altas cumbres de la literatura hecha música para el aire, voz para el pueblo, susurro de palabras al oído para los amantes.

Y la música, de entre todas las posibles, una llena de esperanza:

Canción última


22 oct. 2010

Hoy es un día especial



(Detalle de las flores que cuido y que alegran mi balcón)


LEY DEL TIEMPO

A mis 31


Es curiosa en la vida

la percepción del tiempo:

siendo niña, ni siquiera existía;

cuando joven, su suceso era lento.


Hoy, ya mujer que carga con su sombra,

certifico el frenético latido

que imprime a su carrera.

Con esa misma furia

de este ahora que cumple treinta y uno,

modelo los principios de todo mi futuro

y sello los finales de los viejos pasados.


Nel mezzo del camin

canto el giro del mundo,

agradezco las alas que hasta aquí me han traído,

y rezo al dios diverso que reina cada día

por que queden muy lejos huracanes de muerte

y conserve en las manos, renovado el milagro,

el azul de la vida.



Gracias: por las felicitaciones, por los regalos. Por estar.

6 oct. 2010

Clásicos impopulares



A menudo me pregunto qué nos mueve, ahora, a rechazar a ciertos clásicos de la literatura que nos acompañaron en la infancia y perseveraron en la juventud. Hace poco me mordí la lengua mientras asistía al sacrificio crítico de Julio Verne, un autor al parecer poco apto para las nuevas hornadas de alumnos de nuestros institutos. Me dolió como si un extraño viniera a decirme que mi bisabuelo no sabía contarme los cuentos que me contó y que aún habitan mi imaginación. Me recuerdo sujetando en mis manos Viaje al centro de la tierra y acompañando en la caída a Axel. Fue una experiencia frenética, de la que me queda esa curiosidad por las piedrecitas que adornan las playas de Almería, con sus colores fascinantes formando un mosaico natural. Puedo observarme adentrándome en la selva o llevando sobre mi hombro a Viernes, sobreviviendo cual Crusoe en la isla desierta de mi pueblo en aquel verano interminable. Por no hablar de los tesoros buscados, de las ochenta vueltas que pude dar al mundo en un solo día. De subir a la Luna -¿habré bajado completamente de ella?-.

Al fin, la lectura es un huracán de bendita subjetividad, un torbellino de emociones, un gozo intransferible. Porque la imaginación puede asustar a quienes, extraviados en los albores de su edad tardía, ya perdieron las riendas de ese caballo fascinante que es metáfora de la libertad.

Nos salva la gramática de la fantasía, la morfología de la creatividad, la sintaxis de la utopía, la insubordinación de los sueños. Por suerte.

2 oct. 2010

La noche de los tiempos (I)



“Hace falta ambición para que se cumplan
los deseos: no puede uno dejar que la incredulidad
y la desgana lo carcoman por dentro”
A. Muñoz Molina, La noche de los tiempos,
Barcelona, Círculo de Lectores, 2009. Pág. 54.


En otros tiempos ubicados en la noche de mi juventud sentí algo similar a lo que ahora no me esperaba: la emoción de leer una novela conteniendo el aliento. Claro que disfruto con la lectura, pero lo que es atraparme, como si con un puño me cogiesen desde dentro, eso sólo me sucede de cuando en cuando. Es una pasión difícil de explicar a quien no la haya sentido. Antaño se lo he debido a Stendhal, Flaubert, Melville, Clarín, García Márquez… Hoy se lo debo a Muñoz Molina y a la colosal historia narrada en La noche de los tiempos.

Versa sobre un triángulo amoroso que ha de resolver su idilio en medio del estallido de la Guerra Civil Española. La posición neutral desde la que se sitúa el narrador, sin haber hecho juicios (con lo fácil que es ponerse de cualquier bando tratándose de este tema), y la intensidad de las fotografías de esas almas que deambulan por los escenarios matritenses y neoyorquinos me han fascinado. No es sólo la intriga, sino la descripción del alma humana, a la altura de los grandes clásicos: las pasiones, los miedos, la alegría, el horror… Todos son sentimientos que pueden darse en el mismo personaje, en la misma persona y en tan sólo unos meses: se puede recuperar la juventud y alcanzar la vejez casi sin notarlo en un tiempo solapado.

Si alguien está dispuesto a no dejar de respirar hondo durante tres páginas seguidas -que es la longitud que tienen la mayoría de sus párrafos-, si alguien quiere comprender qué es amar con toda la complejidad de una triple perspectiva para dejar de juzgar, si quiere comprender lo difícil que es tomar decisiones (que algo así debió de ocurrir también en la relación de Pedro Salinas con Katherine Whitmore), si alguien quiere vivir el escenario atroz que debe de ser cualquier guerra –todos pierden en la contienda-, si alguien quiere saber qué es fanatismo, qué es derrota, qué es esperanza, qué es humildad, qué es decepción, qué es amor; entonces, que ese alguien se siente despacio y con la página en blanco del alma para viajar a 1936.


La música viene de la mano del praguense Antonín Dvorák:
http://www.youtube.com/watch?v=-ENf4VEhI40&feature=fvw

22 sept. 2010

Buon ascolto

Esta canción.
Porque me gusta.
Porque me pone de buen humor.
Porque no hace falta motivo, ¿o sí?
Sólo hay que escucharla con los ojos cerrados para soñar.


13 sept. 2010

Definición del viaje (de la vida)


A mi querido Javi R.


PEREGRINO


¿Volver? Vuelva el que tenga,

Tras largos años, tras un largo viaje,

Cansancio del camino y la codicia

De su tierra, su casa, sus amigos,

Del amor que al regreso fiel le espere.


Mas, ¿tú?, ¿volver? Regresar no piensas,

Sino seguir libre adelante,

Disponible por siempre, mozo o viejo,

Sin hijo que te busque, como a Ulises,

Sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.


Sigue, sigue adelante y no regreses,

Fiel hasta el fin del camino y tu vida,

No eches de menos un destino más fácil,

Tus pies sobre la tierra antes no hollada,

Tus ojos frente a lo antes nunca visto.


Desolación de la quimera, Luis Cernuda


***


Mi comentario al poema:

¿la realidad o el deseo?


Barquito de papel...


10 sept. 2010

Año nuevo, ¿vida nueva?



Desde hace años -demasiados- mis años no comienzan en enero, sino con el nuevo curso escolar. Éste no está siendo diferente: agradezco que me nazca la ilusión renovada de saberme frente a unos adolescentes a los que con todas las herramientas que las palabras y la música y el arte ponen a mi alcance, intentaré agitar. No consiste en que aprendan muchas cosas, sino en suscitarles la curiosidad por aprender algunas. No se trata de lecciones magistrales, sino de hacerlos mirar la vida con ojos inquietos para que sean capaces de sorprenderse por hechos casi invisibles. No busco grandes mentes, sino “personitas” que se están formando y que esculpirán un futuro tal vez mejor.

Desde hace años -demasiados- mis primeros días de curso escolar son siempre un manojo de nervios: este año, como aquel en el que mi madre me dejó en el aula de preescolar con una trenza y un babi azul (no me gustaba el rosa), me enfrento al acontecimiento con un gusanillo que me recorre el estómago, casi feliz de que todo se produzca de nuevo. Y consciente de que este año, casi tanto como entonces, casi tanto como el pasado, mi vida cambia al ritmo de cada página explicada y de cada poema medido.

Desde hace años -algunos menos- me sorprende que este centro de enseñanza que me habita y que yo habito pueda aún depararme antiguas ilusiones junto a los primeros atisbos de incredulidad y escepticismo. Ha de ser este lado de la mesa; o ha de ser la madurez, que, sospecho, cada año me toca más de cerca.

17 ago. 2010

Magia y milagro


Mar eterno

Digamos que no tiene comienzo el mar
Empieza donde lo hallas por vez primera
y te sale al encuentro por todas partes

Jose Emilio Pachecho


La función del arte /1


Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff,

lo llevó a descubrirla. Viajaron al sur.

Ella, la mar, estaba mas allá de los altos médanos, esperando.

Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas dunas de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos.

Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor que el niño quedo mudo de hermosura.

Cuando por fin consiguió hablar, temblando,

tartamudeando, pidió a su padre:

- ¡Ayúdame a mirar!


Eduardo Galeano, El libro de los abrazos.



***



El mar, como la luna, guarda la magia de lo indecible en el tránsito de sus vaivenes, el milagro de lo cercano que une y aleja a un tiempo.

El mar me acompañó arrullándome en sus olas. La luna me atrapó desde niña. Ahora, cuando la contemplo sobre el manto de agua, llena y perfecta en su redondez, sé que no hay deseos imposibles. Su luz blanca llena el horizonte de esperanza. Quizás todos los lugares se encierren en una mirada; y los sueños, a veces, se cumplan. Lo dijo Hölderlin: en la eternidad de los sueños somos dioses. Mar y luna se funden en la espiral infinita de los calendarios cada noche como en un sueño, como dioses.

Lo inefable, a veces, es.


Y Chet Baker "Almost blue"...




9 ago. 2010

Huellas del horizonte

I.

II.


III.




Se diluye en la bruma

la voz de cualquier hombre.

Los caminos trazados

son tan sólo la huella

de presencias de antaño.

Los árboles, enhiestos,

desafían el tiempo.

Infinitud del mundo.

Ahora,

silencio.




La música está en gaélico: Lisa Kelly, Siuil a run (Walk my love)



20 may. 2010

El sentido de la luz

“Custode della Luce” - guardian of the light. Nickled bronze - 2007. Edition 7 + 3. Cm 21,5 x 17 x 18

MATTEO PUGLIESE


(Fotografía tomada de la página web del autor)


Las mañanas pasan claras
y desiertas. De igual modo tus ojos
se abrían hace tiempo. La mañana
transcurría lenta, era un remolino
de luz inmóvil. Callaba.
Tú callabas, viva; las cosas
vivían bajo tus ojos
(ni pena, ni fiebre, ni sombra)
como un mar matinal, claro.
Donde tú estás, luz, está la mañana.
Eras la vida y las cosas.
En ti respirábamos, despiertos
bajo el cielo que aún hay en nosotros.
Ni pena, ni fiebre, entonces,
ni esta sombra pesada del día
lleno de gente y distinto.
¡Oh luz, claridad lejana,
respiración cansada, dirige hacia nosotros
los ojos inmóviles y claros!
Es oscura la mañana que pasa
sin la luz de tus ojos.

CESARE PAVESE, Poesías completas. Edición de Italo Calvino. Madrid, Visor, pág. 215.


Hay casualidades que no son tales para hacernos ser unísonos.
Y así, encender la luz una y otra vez hasta que ya no se apague y se logre llegar a la otra orilla. Y vivirlo todo desde una nostalgia de pasados futuros, de resplandor que ciegue, de puentes cruzados. Desde la luz de la mirada sorprendida. Desde la poesía de Tarkovsky o Pavese o Pugliese. O desde el rayo que ilumina la estancia una mañana soleada tras la lluvia.


A esta entrada le falta una música con pasión como ésta:



(Goran Bregovic, Tango, BSO Underground).

12 may. 2010

¿Estás preparado para ser quien eres?



Hoy, mientras las protagonistas de la película de Medem compartían el mismo cepillo de dientes –éste no es violeta ni rojo, sino blanco- una le ha dicho a la otra:
“No se puede tensar el arco si no hay una diana a la que apuntar”. La cita es de Leon Battista Alberti un hombre renacentista que también cultivó la poesía. No sé si Eugene Herrigel había leído ese pensamiento cuando escribió Zen en el arte del tiro con arco, obra que llegó a mis manos hace más de cuatro años y que desde una perspectiva desconcertante muestra como un profesor alemán residente durante años en Japón descubre que con un arco y una flecha se puede provocar la apertura del sentimiento creador o de la iluminación emocional.
Creo que la cita de Alberti podría ser un excelente cierre para una obra tan especial. Y creo también que sí, que para “ser” hay que saber exactamente hacia donde quieres dirigirte.
Hace poco alguien me dijo que al mismo tiempo que uno se define, su mundo se define con él. Supongo que todo en la vida se remite a la elección: si visualizo una diana, he de apuntar en esa dirección. Así saldrán los disparos de mis nuevas imágenes. Así los nuevos versos que se guardan en la punta de mis dedos. Así las pinceladas. Así fue la magia. Así es el milagro.

Y ahora ¿estás preparado para ser quien eres?

7 may. 2010

Aitana


(Playa de Baldaio, un mar inundado de piedras ausentes)



Se llama Aitana y está a punto de seguir respirando en nuestros brazos.
Hoy la sentimos moverse, agitarse, quiere que todos la veamos y que finalmente desvelemos de quién es esa nariz, la forma de su mentón, los labios gruesos que se le atisban, el sonido de su llanto o el tacto de sus deditos.

Tal vez exista el destino. Últimamente lo estaba dudando, pero si nos atenemos a los hechos, puede que realmente todo esté escrito. La historia se remonta a una tarde estival del pasado julio cuando ella era aún un sueño (o una realidad). Su papá encontró, mientras buceaba, allá en las profundidades marinas, una piedrita –como diría Benedetti- con una inscripción: Aitana. Pocos días después se enteraron de que serían padres. Y semanas más tarde, supieron que era una niña. La casualidad más increíble de todas es que ése, precisamente, era el nombre que habían decidido ponerle si resultaba ser niña. No me extraña que saliese del agua llamando a mi amiga como un loco, pero un loco de alegría sabiendo que todo se había conjugado ya para que sucediese el milagro de la vida.

Yo… desde este rincón tan mío que en tantas ocasiones se ha llenado de sombras o grises, quiero hoy confesar que me siento ilusionada, feliz, expectante, muy azul… Y declaro firmemente que ¡la mimaré todo lo que pueda! La vida merece la pena: aunque nos estemos cargando el mundo, hay esperanza de que algún día Aitana y sus compañeros de generación lo cuiden, lo salven. Ella y todos los jóvenes son el oxígeno del mañana. Y nuestra sonrisa de hoy.

Venga Aitana, que estamos esperándote…


18 abr. 2010

El padre Alfonso






No es solo que tuviera los ojos cerrados, sino más bien que entonces los tenía abiertos, pero hacia dentro. Y dentro yo tenía un mundo.
(…)
«Nos despertamos para comer —cantaba el delfín—, y nos dormimos para vivir. Son tan hermosos mis sueños que a veces, cuando estoy despierto, juego a que estoy soñando».

Cama y cuento, Gonzalo Moure Trenor, Ed. Anaya.


Yo también fui niña. Yo también necesité los cuentos para vivir. Y los mejores vinieron de los labios de mi bisabuelo, “el padre Alfonso”. Lo recuerdo con su boina negra, su chaleco y su reloj de bolsillo plateado, sus pantalones de pana gruesa. Cenaba tortilla y queso y ahora que tiro de la memoria –esta fascinante y caprichosa dama que vive en nuestra mente-, caigo en la cuenta de que a él, como a mí, le encantaban los plátanos. Y tal vez de su amor hacia los cuentos me surgió, con apenas cinco o seis años, este amor hacia las historias inventadas que yo, como dice Gonzalo en su nuevo libro, creía reales.

Pasaba muchas tardes sentada en sus rodillas escuchando las travesuras de “El tío Carreño”, que debió de existir porque en el pueblo de mis orígenes hay una familia que lleva ese apellido. O tal vez no. ¡Qué importa! Lo que de verdad cuenta es que yo me reía muchísimo, y que le pedía que volviese a contarme la misma aventura una y otra vez. No le permitía que cambiase los detalles… me gustaba tal y como se la había inventado la primera vez. En aquella historia había una niña, un hombre mayor y una higuera. La recuerdo pero no la contaré aquí. Quiero guardármela en lo más hondo de mí, como tesoro de infancia, como memoria amarilla por la que el tiempo ha pasado (como diría M. Hernández –que también puso una higuera en su vida-).

Otras tardes, siempre sobre sus rodillas, me dejaba revistas que casi siempre venían de la casa de la vecina de mi abuela y me pedía que le contase qué pasaba allí. Podía estar horas y horas inventando las vidas de aquellos personajes. Siempre me escuchó atento y me daba los hilos para continuarlas. Finalmente terminaba con la tostada de miel que mi abuela Antonia me preparaba para merendar porque ya llegaba la hora del truque y él se iba. Lo veía sentada desde la puerta, con mi enorme tostada de pan de pueblo llena de miel, alejarse calle arriba con las manos cogidas a la espalda, alto, firme, imprimiendo a su paso el gesto cariñoso que lo definía. Al llegar al final de la calle, consciente de que lo observaba, se giraba lentamente, levantaba el brazo y me decía adiós moviendo la mano. Así desaparecía hasta la noche. ¡Cómo me gustaría darle las gracias ahora!

Siempre sentí como real la peripecia de “el tío Carreño”, igual que siempre yo fui aquella chiquilla de la historia, yo podía ser –acaso era- cualquiera de esos personajes que me inventaba por las tardes sobre sus rodillas. De hecho, siempre preferí el juego de inventar que el de vivir las historias reales con las otras niñas de la calle. Cuando él ya no estuvo, me sentaba en una sillita roja y blanca, más fría que sus rodillas, frente a la chimenea, y continuaba inventando. Aunque ya no tenía quien me diese parámetros. Comenzó a ser demasiado solitario, como todo el proceso artístico. Supongo que desde entonces mi bisabuelo –a quien tuve la enorme fortuna de disfrutar durante once años-, sembró en mí este amor por la fantasía, por el mundo interior, por la aventura de soñar. Me dio la alternativa en la escritura que hoy me salva en tantas ocasiones...

Hace muy poquito alguien me dijo que tenía que tener cuidado con lo que soñaba, porque a veces los sueños se cumplen. Tal vez sea cierto, y si no lo es, hoy, como entonces, sigo teniendo la ilusión de creer que todo puede ocurrir.

Gracias, querido Gonzalo, por haberme llevado a las rodillas de mi bisabuelo en este declinar de un dominical domingo en toda regla.

Y la música… permitidme que haga un brindis con pasodobles taurinos, porque pasé muchas tardes a su lado aprendiendo verónicas y otros lances. Los toros eran su otra gran afición. Por él y por aquellos tiempos felices e inolvidables.




16 abr. 2010

Desde aquí sin tener que ser allí


(Vista de Berlín desde la cúpula de Norman Foster en el Reichstag)

Esta fantástica tarde me pregunto si el sentido de ocho días en Berlín no sería, al fin, traerme un par de tés y algún cigarrillo que ha pasado por la cumbre del Reichstag desde donde se puede contemplar la ciudad con perspectiva. Durante el viaje disfruté de la cerveza y de la ingravidez de estar en una ciudad que te pone en jaque mate a cada momento con voz propia, que no deja indiferente al que por ella pasa y tiene sentimientos que expresar, que, como dicen los que viven allí, “sorprende”. Pero no imaginaba que la sorpresa me estaría esperando a la vuelta para recobrar las emociones más altas mordiendo entre los labios los sabores que traje conmigo.
¿Será el sentido del viaje, al fin, la vuelta?


(Tés y cigarrillos que saben a nube azul)


11 abr. 2010

El último de la fiesta




III

Has apurado el plazo
que la noche te había concedido,
y a quien la luz ha de traer
ya lo conoces.
Si vuelves hacia casa, con tus pasos
volverán sus pasos. Y a tu fatiga
su fatiga habrá de acompañar.
La fiesta ha terminado y queda su enseñanza:
como una vieja deuda contraída,
nada hay más imposible que escapar de nosotros.
Ya se aproxima el alba, y nadie ignora
que todo plazo acaba por cumplirse,
que toda deuda acaba por pagarse.

Carlos Marzal




(Erbarme dich, mein gott, Aria de La Pasión según San Mateo de J. S. Bach)



31 mar. 2010

Apetecible

Claro que sí.
ALEGRÍA Y VIDA.
¡Me encanta viajar!

Agradezco la sonrisa, los ojos, la luz azul (o verde)... y este temita de Lou Reed:

23 mar. 2010

Volver



Ha vuelto la primavera.
Aunque afuera el día quiera empeñarse en seguir gris bajo una apariencia de cielo cubierto y lluvia fina, el color y la vida han vuelto. Anoche mismo lo percibí muy hondamente mientras se enredaban confundidos los perfumes y la luz renovada.
Ha vuelto la primavera. Ésa que nunca se fue.
Démosle la bienvenida y que sus dedos acaricien mi piel, nuestras pieles, como antaño.

La imagen que abre este post es una flor amarilla extraída de un ramillete que me regaló mi madre hace ya más de un año y que, en su día, ilustró a mi querido Galimberti. Hizo florecer palabras, ríos de tinta, el milagro de la inspiración, de la poesía, de la vida. Siempre me han gustado las flores.

Con este esbozo de optimismo os dejo un haiku (inevitablemente unido a aquella tarde en la que los haikus poblaron las horas previas a la magia del teatro) que destila... si queremos, un halo de esperanza.

Bajo la flor
que indulta el árbol
es posible aún la vida.


Y la música, no podía ser de otra forma, el tema 18 (Moby).

13 mar. 2010

Matemáticas inexactas: ramas desordenadas


"El tiempo tiene huecos en los que el pasado y el futuro trazan, para la conciencia, un presente siempre a punto de ser descifrado, esto es, de mostrarse más allá de sus símbolos. Así la vida del hombre tiene momentos en los que la propia fluidez puede adquirir carácter de eternidad, de totalidad, y procura a la conciencia despierta la posibilidad de demorarse -pues morar en él no es posible- en el umbral de aquello que es condición de su existencia: el tiempo".


Chantall Maillard, La creación por la metáfora. Introducción a la razón-poética. Barcelona, Anthropos, 1992. Pág. 22.



¿Qué es el presente? ¿Hasta donde llega su estela indistinta? ¿Cuánto dura el momento?
Meditaciones sin trascendencia de un sábado cualquiera.

La música, hoy, aquí, sin nada antes, sin nada después:

8 mar. 2010

La noche en la que los ocho tiempos del tango se redujeron a dos



Parte I.


Hay personas que sonríen y que viven, allá y acá. Hay colores en el mundo. Claro que sí.



(Andrés Calamaro, "Estadio Azteca")

Parte II.


Hay ocasiones en las que una mujer se siente mujer.

Levanto mi chupito y brindo con ese tequila al estilo neoyorquino una vez más:
¡Por la vida, salud!

Y la música de fondo, este tango que está entre mis predilectos:



(Carlos Gardel, "A media luz")

24 feb. 2010

En el Alba de ayer, de mañana



SeR/nOs
hOlOfRaSe




[Pavarotti, "Nessun dorma", Turandot. G. Puccini]

22 feb. 2010

El más allá de lo aparente



Puede contemplar como alguien, sentado con su mundo encerrado en carboncillo, dibuja siglos pasados. Un pálpito momentáneo: la humanidad se salvará si alguien se detiene en la belleza para recrearla a su modo. Y ese alguien cada vez es mayor.




O puede ausentarse en la colina más lejana de sí mismo para contemplar qué hay más allá del cristal…



O puede decidir que “Huellas corporales” es un buen título mientras el Támesis discurre bajo sus pies…




O puede besar desde lejos, puede perderse en el beso, puede confundir las lenguas de ese beso que es el beso de los besos con Picasso de la mano…




O puede contemplar el hueco que el vacío deja hasta llegar a la esencia más real de todas cuantas puedan esculpirse si Giacometti lo guía…




O puede ver el pájaro que vuela en libertad sobre su cama de nube…


Puede volver. ............................................................................................................O irse para siempre.

Así el viaje.
.........................................................................................................................................................Así yo.