16 abr. 2010

Desde aquí sin tener que ser allí


(Vista de Berlín desde la cúpula de Norman Foster en el Reichstag)

Esta fantástica tarde me pregunto si el sentido de ocho días en Berlín no sería, al fin, traerme un par de tés y algún cigarrillo que ha pasado por la cumbre del Reichstag desde donde se puede contemplar la ciudad con perspectiva. Durante el viaje disfruté de la cerveza y de la ingravidez de estar en una ciudad que te pone en jaque mate a cada momento con voz propia, que no deja indiferente al que por ella pasa y tiene sentimientos que expresar, que, como dicen los que viven allí, “sorprende”. Pero no imaginaba que la sorpresa me estaría esperando a la vuelta para recobrar las emociones más altas mordiendo entre los labios los sabores que traje conmigo.
¿Será el sentido del viaje, al fin, la vuelta?


(Tés y cigarrillos que saben a nube azul)


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