28 sept. 2011

Retomando lo positivo


De nuevo esta mañana se ha producido ese antiguo cosquilleo que alguna vez, en las primeras épocas de docencia, sentí en el estómago. Era el cosquilleo que a uno lo aborda cuando sabe que algo está haciendo medianamente bien, que hubo quien aprendió cosas gracias a la mano que le tendiste, que alguna conciencia levantaste del letargo, que algo se sembró en los territorios fecundos de los chavales que serán nuestro futuro. Esta mañana, ante un auditorio de más de treinta chicos, dos de los alumnos del curso pasado han leído su trabajo de "Elefante viajero" (la novela de viajes que con tanto esfuerzo fueron redactando el pasado curso -puede verse aquí-) para que quienes este año se lanzan a la aventura tomen su experiencia como ejemplo. Ha sido muy gratificante ver cómo ellos mismos se plantean las dudas y se las resuelven, hablan de estrategias de escritura y de creación... En definitiva, esta mañana he vuelto a creer que hago lo que hago porque es lo mejor que puedo hacer para mejorar un poco este mundo tan mediocre que se empeña en poner como bandera de todos los estados el dinero y los intereses de unos pocos. ¿Alguno de los que más arriba están habrá sentido alguna vez ese "cosquilleo" en el estómago que hoy me ha vuelto a asaltar a mí? Lo dudo...


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