10 nov 2017

Ojalá

Hace ya tiempo que no transito por estos halos. Sin embargo, esta tarde mi hijo duerme, y se me presenta una ventana de tiempo en la que quiero dejar constancia de su ingreso en el territorio de los sueños: el miércoles, por primera vez, pronunció la palabra "ojalá". Y es que estas cinco letras, estas tres sílabas, son las que hacen que creemos universos que no existen. O, al menos, soñemos con crearlos. 

A medida que pasan las semanas su padre y yo vamos descubriendo en él un profundo asombro por elementos que, a menudo, a los adultos que perdimos la mirada infantil, dejaron de llamarnos la atención. Él es un niño sensible, y al mismo tiempo creativo. Durante los trayectos en coche a la casa de los abuelos al pueblo miramos el paisaje, cantamos canciones (todas las que se nos ocurren, existan o no) y hablamos. El pasado domingo nos sorprendió llamando nuestra atención vivamente: "¡Mamá, mamá, papá, allí, allí, aquella nube es un cocodrilo con la cola muy muy larga!, ¿lo veis?". Claro que lo veíamos. Y allí andábamos, su padre y yo, compartiendo miradas de incredulidad ante tan sagaz observación. Poco a poco las nubes fueron adquiriendo diversas formas de animales, hasta que halló una que le hizo dar un salto más allá de lo meramente físico. Miró atento y silencioso a través de la ventanilla del coche y lo dijo: "¡Mamá!, ¡papá!, aquella nube de allí es un beso". Y siguió mirándola silencioso. 

No sé en qué se convertirá Darío cuando cumpla años y el mundo (también el de las pantallas, que ahora apenas ve  ya que su padre y yo les declaramos la guerra hace mucho) lo haga rodar por este ruido tan ensordecedor en el que estamos insertos; no sé cómo vislumbrará las salidas a las ponzoñas que envenenan los rincones de envidias y frustraciones ajenos; no sé cómo llegará a ser hombre con la mirada encendida de quien descubre lo que hay más allá de la apariencia; no sé casi nada de su futuro, ese que se anuncia en 3D y en quién sabe cuántas cosas que aún no tienen nombre ni forma. Pero sé que un día, el pasado miércoles 8 de noviembre del 2017, dijo por primera vez la palabra "ojalá" seguida de su deseo: "Ojalá pudiéramos pintar las nubes". 

Ojalá, Darío, un día puedas pintar, con todos los colores del arco iris, tus sueños. 

Nube Darío 1: "Cocodrilo con cola muy larga"

Nube Darío 2: "Beso"



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