11 dic. 2009

De idas y vueltas para ser o no ser



EL VIAJERO


Se viaja siempre contra tu país,
de ti mismo a un lugar donde ser otro
que ya no te recuerde,
ni quiera regresar.

Pero dónde hay un mundo más allá del pasado,
para escapar de ti.

El que se marcha aprende a olvidar los caminos.
Quien se queda, renuncia a la aventura de irse
y al sueño de volver.

Pero de qué le sirve la distancia
al hombre que no olvida,
el que está condenado a que su rostro
se pueda reflejar a la vez en dos ríos.

Con la tristeza del que se detiene
para dejar pasar de largo sus deseos;
con la esperanza intacta
del que aún
no sabe dónde va ni a quién espera,

me despedí de ti,
bajé a la calle,
puse el pie en una tierra en la que no existías,

donde mi sombra no era el eje de lo oscuro,
donde tus ojos no eran los dueños de la luz.

Nunca he ido más lejos que al dejarte marchar.



Benjamín Prado





Los viajes más intensos se hacen sin movimiento; a veces, sin querer ni siquiera moverse.


Un poco de música, con Dire Straits



3 comentarios:

sito dijo...

Nunca se puede huir de uno mismo...

Anónimo dijo...

Buen poema de B. Prado.
Escelente la elección de Dire Straits.
Pero... ¿y esa fotografía?
Enhorabuena!

Isabel Martínez Llorente dijo...

@Sito: Si no puede huirse de uno mismo, ¿estamos condenados a vivir con nuestras idas sin retorno por siempre? ¿Estamos condenados a la memoria? ¿Estamos condenados a no vivir la aventura? A veces, y difiero de ti, estamos obligados a huir de nosotros mismos para encontrar quienes somos en realidad. En la huída, en el viaje hacia quien deseaste ser, te descubres siendo como te habías soñado alguna remota vez. Ése es el principio del retorno. O es ahí donde te pierdes por siempre. No lo sé, porque yo perdí mi brújula.

@Anónimo: Gracias. La foto es un tanto enigmática, fruto de una sesión fotográfica tras cocinar un arroz a lo Borges cuya receta no revelaré :)