1 dic. 2009

Sin título (I)



“Nadie se desembaraza de un hábito o de un vicio tirándolo de una vez por la ventana; hay que sacarlo por la escalera, peldaño a peldaño”.

Mark Twain



Voluntad: será éste el concepto que, probablemente, se ubique en el centro de la motivación y del éxito. Y si la meta es alta, mayor dosis tendremos que poner.

Si, como dicen, el amor mueve el mundo (y lo comparto), entonces la voluntad lo sostiene para que no se desplome al abismo de la derrota perpetua e insalvable.

A veces creo que canturrear una y otra vez ese cansino mea culpa no es más que una manera de autoflagelación hueca, porque de forma casi consciente intuimos que el fracaso sólo se debe a un ahorro de esfuerzo, o de fuerza (que siempre tenemos si realmente queremos sacarla).

Soy débil, por eso sigo fumando…y seguiré. Por eso no termino de redactar mi tesis de viajes interminable... Lo asumo y lo afronto. Con voluntad. Como otras tantas cosas que tal vez sean más hondas que los pulmones.

***

Se me ha desviado la pluma hacia un tono demasiado serio y no era mi intención, así que voy a terminar este post con unos cuantos epitafios extraídos de la joya de libro que adquirí la semana pasada y casi por casualidad (de esas veces que es él quien te elige a ti, o te espera en aquel rincón de la estantería de la pequeña cafetería donde se encontraba para que llegues tú, lo halles, lo compres, lo metas en la maleta y al llegar a casa aparezca como un manojo de sorpresas), un libro que me está deparando momentos muy divertidos: Guía de tumbas y cementerios de casi todo el mundo. Si es que… hay guías para todo.

- Epitafios:

“Señor, recíbela con la misma alegría con la que yo te la mando”

“Ya estás en el paraíso. Y yo también”.

“Aquí yace mi mujer, fría como siempre”.

“Aquí yace mi marido, al fin rígido”.

“Aquí te espero”.

¡Para morirse de risa! Nunca mejor dicho.