28 dic. 2011

Andarse por las nubes para llegar a la rama

Ando estos días paseando la vista entre las páginas de artículos y libros que excitan la imaginación en los terrenos de la docencia, y voy dándome cuenta de que he llegado a ciertas conclusiones que aquí se exponen y que yo desconocía previamente desde la práctica: he hecho el camino inverso, parto del final para ahora llegar al origen, a la teoría. A veces basta cerrar los libros para que comience a abrirse la mente. Soy de las que piensa que las buenas lecciones no están encerradas en ninguna unidad didáctica ni en ningún esquema copiado de la pizarra. Y me alegra haber andado el camino en sentido contrario, puesto que me reafirmo en la intuición que tenía: hay que dejarse llevar para llegar adonde te están esperando.

La última vez que utilicé esta máxima en un sms (“déjate llevar”) me condujo a un océano de posibilidades (la comparación no es gratuita: mis dotes para la natación son limitadas) que hoy me hace sonreír cada mañana cuando abro los ojos. Esta vez, entre tantos apuntes y notas, me dejaré llevar para preparar unas charlas sobre docencia que me han encomendado; sin embargo, temo que mi labor no responda a lo que se espera, puesto que mi única verdad es que esto de enseñar no se aprende en ningún sitio y por tanto, hay que volar… echarle imaginación al tema y olvidar tanto papel absurdo y tantos contenidos innecesarios para dar alas al verdadero pilar del saber: la fantasía. Como ejemplo de esta rebeldía, baste leer algunas de las notas que serán el eje de mis ponencias:

“Las palabras son como la capa superficial de las aguas profundas” (Wittgenstein).

Uso de metáforas: aumento de la capacidad de crecer, aumento del sentimiento de seguridad.

“Las hipótesis son como redes: lanzas la red y, tarde o temprano, encuentras algo” (Novalis).

La importancia de, por momentos, ser libre para ser “otro”.

Despertar el “extrañamiento” a través de la descontextualización.

No todo tiempo pasado fue mejor; fue, sencillamente, diferente.

Y mi favorita:

“La creatividad hace que la palabra tenga una virtud libertadora, y sirve no para que todos sean artistas, sino para que nadie sea esclavo” (Rodari).


Por cierto: manejo varios títulos, pero de momento me gusta "Elogio del libro cerrado".

Y un tema musical apropiado... Volare.

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