11 dic. 2011

¿Somos más exigentes?


Vengo apreciando que, con el paso de los años, uno se vuelve cada vez más “selectivo” con respecto a casi todo, o quizás sea más acertado decir “exigente”. Me he propuesto hacer una lista de algunos comportamientos, hechos, actos de la vida cotidiana que me “irritan”. El elenco no atiende a ningún orden e invito a quien pase por aquí a compartir alguna de esas cosas que diariamente nos enervan. Yo, por mi parte, señalo las siguientes:

  1. Hablar a alguien y que esa persona no me mire a los ojos.
  2. El sensacionalismo en los telediarios.
  3. El frío en los pies que me acompaña casi todo el invierno.
  4. La falta de integridad de ciertos personajes.
  5. La indiscreción de alguna gente.
  6. La publicidad disfrazada de episodio cómico dentro de un programa.
  7. Las personas que no hablan, gritan.
  8. La credulidad del gran público y la escasez de juicio crítico.
  9. Asistir a las lamentaciones por la falta de tiempo: hay tiempo para casi todo.
  10. La hipocresía (ahora que vienen fechas muy propicias…)
  11. Atributos como la arrogancia, la mezquindad o el vampirismo.
  12. Que el coche de detrás se me pegue demasiado mientras conduzco.
  13. La insolidaridad.
  14. Que un alumno interrumpa la clase mientras se declama un poema.
  15. La falta de objetividad allá donde se presupone.
  16. Planchar y ordenar.
  17. El sonido de la uña sobre la pizarra.
  18. El despotismo.
  19. La constante negatividad de algunas personas.

Podría seguir…

4 comentarios:

María Jiménez dijo...

20. La gente que no da la cara cuando tenemos que entregar un trabajo sobre "El barón rampante" de Calvino. Por ejemplo.

He vuelto a este blog porque me he acordado de ese 3º de la ESO contigo. Esta tarde, en clase, alguien ha pasado un papel para proponer una muy buena idea: sorprender a nuestro profesor César Oliva, mañana después de la clase de literatura, leyendo cada uno unos versos, una frase, de lo que sea.
Se me ha ocurrido aceptar y que sería muy difícil elegir entre tantas palabras. Quizás algo de teatro, he pensado, sería apropiado para él. Ha sido esa palabra, teatro, la que me ha traído aquí. No te acordarás, pero siguen en aquel otro blog del Proyecto Heurema una imagen de un teatro y unas doscientas palabras de una yo con catorce años. Me ha gustado leerlo después de unos años. Si no encuentro nada mejor, mi clase escuchará eso mañana.
Efectivamente, este jueves acabo el primer cuatrimestre de un Grado en Lengua y Literatura que me está ocupando y encantando desde septiembre. Espero que todo te vaya bien, estés donde estés, y que sigas dando clases tan bonitas. No dejes que te interrumpan cuando leas poesía, siempre era de lo mejor.

Un saludo,
María Jiménez Garcerán

Isabel Martínez Llorente dijo...

Querida María:

ha sido una sorpresa más que agradable encontrarte visitando mi halo, y más aún, saberte estudiando esta medicina para el día a día que es la literatura. Me alegra muchísimo porque sabrás transmitirlo y hagas lo que hagas, lo harás bien: ya se te veía en aquella tú de catorce años.

He vuelto a leer la descripción de aquel teatro, seguro que quedó bien si se lo leíste a César Oliva: asociaste la imagen a tí misma de una manera excepcional... Creo que es un ejercicio muy interesante y a mí me sirve para trabajar la fotografía junto a la literatura, porque en el fondo, una imagen es una descripción con colores y formas; la literatura es una pintura de palabras. No están tan lejos, ¿no crees?

No dejes de escribir: ¿cómo van aquellos poemas? ¡A ver cuándo te decides a sacarlos del cajón! Y si ya lo has hecho, házmelo saber.

Un gran abrazo y ¡buena lectura! "El barón rampante" ha sido uno de los libros de mi verano y ¡he disfrutado como una enana con él!
En realidad, Italo Calvino es un valor seguro...

María Jiménez dijo...

Hola Isabel. Sí, leí eso en clase. Fue muy emocionante. Además varios compañeros quisieron saber el autor...
La verdad es que hace meses que escribo sobre todo apuntes y trabajos, el resto sigue en el cajón con suerte, muchas veces se queda en la cabeza.
Un saludo, me ha encantado volver a contactar contigo.

Isabel Martínez Llorente dijo...

A mí también, María. Aquí estoy para lo que necesites.

Un abrazo.
Isabel.