10 feb. 2017

El orden de los factores sí altera el producto

Eran las 13:35 h. cuando entré a mi clase de 1º de Bachillerato con una actividad bajo el brazo cargada de esperanzas. No es buena hora (la última lectiva) ni buen día (un jueves, víspera del viernes); pero son buenos chicos e ideé para ellos lo siguiente:
Escribí la "Página doblada" del día en la pizarra que reza así:

"¿Qué vale más en este mundo? ¿La Divinidad o la persona? La persona, sin duda. Mientras estemos en la Tierra, debemos tratar mejor a los semejantes que a los dioses, porque la Divinidad habita en los demás. Más bueno es donar a los hombres que a los templos".
                                                                             Miguel Espinosa, Asklepios

Y entonces les leí el poema "Cantares" (Abonico, 1917) de Vicente Medina. Dice así:

Yo escuché las maldiciones
y vi los ojos con lágrimas...
¡de los descorazonados
que partían de la patria!

Hacinados en los buques
vi los descorazonados...
¡yo vi la trata de negros!...
¡yo vi la trata de blancos!...

Ancho camino es el mar
y parejico y derecho...
¡Qué parejico está el mar!...
¡qué parejico de muertos!

 A continuación les proyecté un pase de fotografías con banda sonora de Moby. En él se visualizan 60 imágenes del trabajo del gran Samuel Aranda sobre la inmigración. Comenzaban con esta:



Después, con fondo musical, habían de ir relatando la historia de Diko, un niño que ha llegado a nuestro país desde Camerún. Sus ojos se encendieron al hilo de las imágenes, y cuando les lancé la red para capturar algo de su fantasía, vi que en ellos brotaba una chispa de ingenio: quisieron que los finales de sus historias fuesen positivos, optimistas. 

Al finalizar la clase algunos se acercaron a mi mesa para decirme que les había gustado mucho la actividad. Uno de ellos me comentó que iba a dar a su historia un final triste, yo le repliqué diciendo que prefería que fuese un final esperanzador. Y él, con esa fuerza que da la juventud, me respondió que primero desaría contar lo bueno porque no le gusta lo que ve, pero que desgraciadamente el orden es el inverso, así que, profesora "primero, denuncio lo que me parece injusto; después, cuando pueda, cambiaré el mundo". Ojalá pueda.

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