17 ene. 2011

La noche de los tiempos (II) o la forma de la luz

Hace tiempo que prometí una segunda parte que hablase de La noche de los tiempos y, como soy mujer de palabra, hoy cumplo con el anónimo comentarista que me pedía esta continuación. Dejo la voz a Muñoz Molina:


“Así es Judith Biely en la única foto suya que Ignacio Abel guarda en la cartera, ligeramente desenfocada porque se estaba volviendo hacia un lado en el momento en que se produjo el disparo de la cámara automática, con una niebla tenue en torno a los ojos, a la boca sonriente, respondiendo con una expresión jovial a algo que ha llamado su atención y olvidándose por un instante que está posando para una fotografía, el instante preciso captado en ella. Estaría esperando incómodamente a que saltara el flash en el interior de aquella cabina callejera y algo o alguien la hizo ladear un poco la cara para sonreír, casi riendo, y la luz estalló en su barbilla y en sus pómulos, en los rizos de su pelo, en las pupilas un poco borrosas en las que resalta un punto de brillo, igual que en los labios. Es la imperfección de la foto lo que hace que a Ignacio Abel le guste más aún: el automatismo impersonal del azar vuelve a Judith más presente sin la interferencia de la mirada y la intención de un fotógrafo; como si estuviera de verdad allí, en ese momento salvado del tiempo”.

***

“Lo que muestra de verdad una fotografía no sabe verlo casi nadie”.


***


Hace ya muchos años que escuché por primera vez el "clic" de una cámara analógica habitada por una película en blanco y negro que buscaba mi sonrisa. Ese exacto sonido misterioso y seductor me acompañó en viajes iniciáticos y hoy es casi una extensión de mí. Una fotografía es un instante suspendido en el devenir de la vida, un retazo de luz de momentos que se fueron y que, sin embargo, quedan retenidos para siempre en apenas unos centímetros de papel que se convierten en un espacio emocional inabarcable. Esa imagen es una forma única de devolvernos lugares, sonrisas, miradas, lunas llenas. Nadie puede borrar lo escrito sobre el tiempo en forma de luz latente: hay fotografías que son un tesoro y que forman parte de nuestras señas de identidad.

(La foto de este post, como hiciera Roland Barthes en La cámara lúcida a propósito de la foto de su madre, la oculto. Que cada uno haga volar su imaginación para ponerle forma a las casualidades de la vida de cualquier día diecinueve, a los tesoros de las islas de cada noche, a los ojos del deseo de todas las mañanas. Porque… ¿cuál es la forma de la luz?).

La música atemporal que suena al "clic" de este post es Billy Paul y "Me & Mrs Jones".

1 comentario:

Anónimo dijo...

fantástica reflexión.
e interesante pregunta, la forma de la luz? ...
m.luisa